Coral

La palabra Caribe nos trasporta a un lugar mágico del planeta, a su mar azul turquesa, rodeado de playas de arena blanca y calor que tuesta la piel. Su extensión es de 2.763.800 km² y abarca los países de Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominicana, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Venezuela y claro México.

Semejante dimensión no nos permite ni siquiera imaginar la biodiversidad que habita en sus aguas azules, sin embargo sabemos que el coral es de sus tesoros más preciados y también que el ya muy comentado calentamiento y la práctica del buceo sin el cuidado necesario ha puesto en peligro al coral en sus diferentes tonalidades del que seguramente ubicamos más al de color rojo. Este pequeño animalito se alimenta de zooplancton, puede fijar en su estructura el calcio del mar así obtiene su forma, mientras que su color aparece por las microalgas

Dentro de los usos prácticos del coral es común la usanza en joyería, sobre todo del coral rojo, además de que en la gemoterapia es considerado una piedra curativa y de protección. Los romanos creían que el rojo simbolizaba la sangre y al mar como fuente de vida por lo que se le utilizaban como protección ante el mal de ojo. Con esta creencia colocaban a sus hijos un coral rojo en el cuello, dicha idea se mantuvo hasta la Edad media y me atrevo a pensar que en nuestros días existe la variante cuando la abuela nos sugiere que colguemos un listón o hilo rojo en la ropa de los bebés recién nacidos.

Magia o no, protección o no, el coral es mucho más importante en nuestros días que como simple adorno de sofisticación y/o amuleto. Según un estudio aplicado al Caribe (Evaluación de Especies Marinas a Nivel Global) el diez por ciento de los sesenta y dos arrecifes se encuentran en peligro de desaparecer dado al blanqueamiento provocado por el sobrecalentamiento de las aguas. No debemos olvidar que los arrecifes proveen de alimento y resguardo a un sin número de especies y que al desaparecer se provocará un desequilibrio de la fauna marina peligroso para el equilibrio ecológico de nuestro planeta y a la cadena alimenticia.

¿Qué hacer? La mala noticia es que los arrecifes están en peligro. La buena es que no necesitas vivir en el caribe para ayudar a que no desaparezcan. Sigue estos diez puntos:

    1- Reduce el uso de tu carro en quince kilómetros semanales así evitas emitir discientos treinta kilos de dióxido de carbono al año. E1 auto contribuye en un diez por ciento del monóxido de carbono que afecta la atmósfera.
    2- Plantar árboles. Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
    3- Checa tu alimentación. Producir un kilo de carne utiliza más agua que trescientas sesenta y cinco regaderas abiertas. Por otro lado, consumiendo alimentos frescos evitas producir comida congelada que consume diez veces más energía.
    4- Si reduces el exceso de energía evitas que los países se vean en la necesidad de usar petróleo, carbón o gas para copar la oferta energética.
    5- Al reutilizar cien kilos de papel, se salva la vida de al menos siete árboles. Por otro lado, la fabricación de papel reciclado consume entre setenta y noventa por ciento menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
    6- Los focos ahorradores consumen sesenta por ciento menos electricidad que un foco tradicional. Este simple cambio reducirá la emisión de ciento cuarenta kilos de dióxido de carbono al año. Hacerle mantenimiento a tu auto regularmente, reduce la emisión de gases a la atmósfera.
    7- Si se reduce en un diez por ciento la basura personal, se puede ahorrar quinientos cuarenta kilos de dióxido de carbono al año. Además se pueden ahorrar hasta mil kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia.
    8- Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
    9- Inflar correctamente las llantas mejora la tasa de consumo de combustible en más del tres por ciento.

Ahora bien, si tienes la oportunidad de bucear entre arrecifes toma en cuenta estos lineamientos:

  • Aplica la regla de oro del “no tocar”. El más mínimo contacto con un coral puede matarlo. Además, algunas especies como el coral de fuego son peligrosos -esto sí puedo escribirlo de primera mano-. En una ya lejana visita a Cancún, accidentalmente tuve contacto con uno y te puedo asegurar que no te va a gustar.
  • Ve al buceo en grupo, no máximo de seis personas y busca un guía o un instructor que tenga una zona bien delimitada.
  • Nada a un lado o arriba de los arrecifes y ten cuidado de no tocarlos con las aletas.
  • Cuida el no rozar el fondo con las aletas, la arena puede caer sobre el coral y ahogarlo.
  • Ten un buen control en tu equipo de buceo para que no golpee los arrecifes.
  • No bucees con un mar picado dificulta la visibilidad.
  • No dés de comer a los peces porque modificas sus hábitos alimenticios.
  • No saques ni compres coral, esto fomenta su explotación.
  • La hermosura del coral es más que un adorno del mar, es su sustento de vida. Amemos la belleza natural de forma responsable para seguir disfrutando de todo lo que nos regala día con día. .:M:.

    *Escrito originalmente para e.Metro, estación Jamaica