Alejandra camina con un paso que pareciera despreocupado
Su sonrisa tierna impide ver la soledad que camina a su lado
Su voz es tan suave, como parece la vida durante la infancia
Pero habla con cautela, con cierto aire de desconfianza
Se mueven inquietos sus ojos de un verde misterioso
Y en su mirada adivino la soledad que no desconozco
Tiene la elegancia de la belleza refinada,
Y la aparente frialdad de una mujer solitaria
Nunca le construí escenarios con castillos princesas y magos
Suenan tan falsas las promesas en un corazón lastimado
Pero el tiempo que compartimos se ha marchado y no volverá
Y el siete de noviembre para mí nunca volverá a ser igual
Todavía no sé si vuelva a verla, pero sé dónde encontrarla
En la soledad, en la tristeza y en la tinta sobre hojas blancas,
O en los gramos que inhale mi cerebro alterando mis sentidos,
En el día más negro cuando sienta la libertad que me da el suicidio
En cualquier momento y de cualquier forma volveré a encontrarla
Con su sonrisa tierna, con pensamientos libres y de soledad acompañada,
Y seguirá siendo ella, aunque pase el tiempo, aunque crezca la distancia,
Y volveré a encontrarla, y seguirá siendo ella, y seguirá siempre bella,
Seguirá siendo… siempre Alejandra.

