Salvando al Soldado Pérez

Confieso que el póster, el título y en general la temática me hacían pensar que “Salvando al Soldado Pérez” sería otro churro más como “La Risa en Vacaciones”, no obstante me dejó con un muy buen sabor de boca, pues tiene un humor que critica algunos aspectos de las culturas mexicana y estadounidense que hace brotar risas – e incluso carcajadas- por las situaciones que se presentan.

Si bien el narco está invadiendo los territorios de la cultura, a través de la música, la fe, la vestimenta y el estilo de vida; en el norte del país encuentra una simbiosis con la cultura norteamericana, y el “sueño americano” compite y convive con “el sueño fácil” que representa el ser un capo. Julián Pérez se enfrentó desde muy niño a esta vida de pistolas y matanzas, lo que lo llevó a convertirse en “el hombre más poderoso de México”.

Por otro lado, el vecino país del norte libraba una batalla contra Irak y en ésta, el hermano de Julián -el soldado Juan Pérez- estaba involucrado. Los rebeldes habían capturado el escuadrón de Juan lo que lo ponía en peligro de muerte y sin comunicación con su familia. La madre de ambos, Doña Elvira, no llevaba buena relación con Julián por la actividad que eligió, así que ella le puso como condición que, para recuperar el amor de madre, tenía que traer a su hermano Juan con vida.

A partir de allí comienza la historia de cómo Julián con un grupo de sus mejores hombres comienzan la expedición para rescatar a su hermano… con el pequeño problema de ¿Dónde chingados está Irak?

Elementos de la cultura mexicana como la música, la vestimenta, la manera de hablar, la forma en que los proyectos se realizan… todo se enfrenta al paradigma estadounidense de una guerra, es allí donde resulta muy divertida la película, pues el problema que conlleva llegar a un país hostil se resuelve “muy a la mexicana”.

Aunque la historia es predecible en algunos puntos, creo que su afán no es mantenernos en misterio sino simplemente juntar escenas de filmes que ya tenemos bien grabadas en nuestra mente, confrontarlas con las noticias actuales y lo que conocemos de nosotros mismos.

Dentro del elenco que participa en la película, como Gerardo Taracena (Carmelo), Joaquín Cosío (Rosalío), Isela Vega (Elvira Pérez), Miguel Rodarte (Julián), Jesús Ochoa (Chema), participan dos actores que nos tienen más acostumbrados a la televisión: Jaime Camil (Eladio) y Adal Ramones (Benito García). La actuación del primero, a pesar del ligero cambio de look, no ofreció -a mi parecer- nada distinto de lo que ya hemos visto en alguna telenovela; pero Adal, a pesar de que le quedó muy bien su atuendo de capo con mal gusto, tampoco pudo romper con el tono de voz y el comportamiento que tendría en un sketch de Otro Rollo, por lo que sentí que el personaje quedó un poco flojo.

El director de este filme es Beto Gómez, un sinaloense nacido en 1969 que además es productor y guionista junto con Francisco Payo González. Ambos lograron que este filme diera de que hablar y destacara por ser un trabajo de calidad, con escenas que sí te transportan a Irak, Sinaloa, Turquía y que en verdad te atrapan.

Les recomiendo esta comedia ligera para pasar un buen rato, reír y tener una sonrisa por unos instantes. .:m:.