El amor platónico

La mente más allá del cuerpo

Muchas veces hemos podido escuchar que alguien –o nosotros mismos- tenemos un amor platónico, y esta frase es tan común que hemos perdido el verdadero sentido histórico de la misma y su significado real.

No es mayor ciencia afirmar que el amor platónico tiene que ver con el filósofo griego Platón, aquel cuyo pensamiento, al igual que el de Aristóteles, es sostén de las creencias occidentales.

El pensamiento platónico tiene como obra principal los diálogos, y en ellos el filósofo se refiere a dos tipos de amor, “filía” para expresar el cariño, el amor de hermanos, amigos; y “eros” el cual es el amor sexual; con base en ello las relaciones surgidas del amor pueden darse de diferentes maneras.

Una manera de definir el amor es con base en una necesidad de completarse, de llenar la parte que falta de un ser con las cualidades de otro. Esta propuesta, presentada en el Diálogo de Lisis puede quedarnos incompleta, ya que llegaría a manifestarse en algunos absurdos: los buenos buscarían andar con malos, los débiles con los fuertes, etcétera. Otra perspectiva sería el amor dado por que uno ama lo que no es idéntico a uno, no necesariamente contradictorio, sino por algo de la otra persona que permanece latente en él.

Es en el Diálogo del Banquete en donde Platón expresa -más adecuadamente a su época- el concepto del amor. En el cuarto discurso de este diálogo, Aristófanes uno de los personajes del banquete, afirma que en un principio existían tres tipos de seres humanos, los cuales tenían sus órganos duplicados. Unos de ellos eran machos, otros hembras, y finalmente los andróginos. Estos seres primitivos habrían conspirado contra los dioses , y puesto que Zeus no podía destruir la raza humana, dado que ésta era la que adoraba a los dioses, partió en dos a los seres primitivos en castigo por su conspiración. Desde entonces los seres humanos buscan su otra mitad. Cada mitad de un hombre y mujer primitivos se entregan a la homosexualidad en busca de su otra mitad, en tanto que, la mitad del andrógino se entrega a la heterosexualidad en busca de su otra mitad.1

El Eros, ya personificado en un dios, es aquella fuerza cohesiona, aquel que posee entre sus virtudes la belleza y la ternura, juventud, valor y moderación. Se decía también que era el dios más viejo de todos puesto que el amor era la fuerza que hacía funcionar todas las cosas.

En el Diálogo de Fedro también Platón escribe sobre otra concepción del amor – el platónico en sentido estricto- el cual es un reflejo del pensamiento de la época. Durante el período clásico es bien sabido que la mujer estaba relegada a la función de procrear y a satisfacer las necesidades sexuales, no propiamente para amar; los griegos añadían la propiedad del amor sólo a los hombres, en un ideal donde un sabio y maduro hombre amaría a un joven muchacho. Aunque el instinto sexual estaba presente y era un factor atrayente, la verdadera consecuencia de este “amor platónico” es la inspiración recíproca, la búsqueda de conocimiento.
El amor platónico está basado claramente en una concepción de tipo homosexual, aunque su fundamento principal es la unión mental, la más alta manifestación del amor y de afecto que sólo se da entre los hombres.

Por supuesto este diálogo no es una justificación filosófica del actual concepto de homosexualidad, es sólo un reflejo del pensamiento de la época. Una actual connotación de ese “amor platónico” puede darse si bien en un principio como un amor en la búsqueda del conocimiento (sea hombre o mujer el ser amado), también como el amor que esta lejos de la necesidad o cercanía física.

En la actualidad usamos el concepto “amor platónico” como el imposible, aquel que es propio de la mente, el estar enamorado de alguien a sabiendas de que es inalcanzable, como un artista, cantante, o figura pública, que se sabe que no nos hará caso y no corresponderá a las muestras de cariño, pero que llena una necesidad en nuestro ser.

En conclusión, el amor puede significarse dependiendo la época y el contexto, las costumbres y filosofías; pero lo que no queda duda es que es la fuerza más poderosa que el hombre conoce. Y si ustedes tienen un amo platónico (ya sea al estilo griego u occidental moderno) aprovéchenlo, porque en tiempos de crisis, el amor escasea.

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.:m:.