Manuel M. Ponce

Estrellita del lejano cielo

El arte mexicano encontró uno de sus tiempos más brillantes durante la primera mitad del siglo veinte. La influencia europea de la centuria anterior se estaba dejando atrás y los tiempos de la revolución traían aire fresco a la cultura mexicana. El nacionalismo prehispánico se combinaba con el modernismo llegado de Europa fusionándose en un estilo nuevo.

Los nuevos pensadores se habían reunido para dar pie a la nueva identidad de una nación; músicos, pintores, literatos, el mundo del arte se alzaba en una sola voz. El “Ateneo de la Juventud” se había consolidado para crear instituciones creadoras de cultura. Uno de los más destacados miembros del grupo fue Manuel María Ponce Cuéllar, un destacado hombre de Zacatecas e ilustre mexicano.

Nacido el 8 de diciembre de 1882 en Fresnillo, demostró desde niño tener un gusto y talento para la música. Fue su hermana Josefina quien lo acercaría a la música a través de las clases de piano, las que comenzó a impartir a los cuatro años de edad de Manuel. Éste resultó ser un “fenómeno musical” según sus biógrafos, ya que él ⎯de oído- pudo interpretar las piezas que le habían enseñado. Esta fue la punta de lanza para que la familia Ponce inscribiera a su hijo en la educación musical.

Sus primeros años de escuela fueron muy fructíferos, ya que pudo toparse con aquel que sería el estilo que lo definiría, la música popular mexicana levada a su mayor grado de estética. El creía que ésta, si se refinaba, podría formar parte del repertorio de las orquestas en todas partes del mundo, ya que su esencia original la hacía per se algo muy valioso.

En el año 1901 ingresó al Conservatorio Nacional de Música, institución en la que permanecería por dos años más. En 1904 decidió continuar sus estudios en Bolonia y residiría en Europa hasta 1908. Era ya tanto su prestigio como compositor y pianista que se hizo cargo de la cátedra de este instrumento en el Conservatorio, por otro lado sus estudios europeos le permitieron liderar la materia de historia musical.

Muchas han sido las obras de Ponce, no obstante fue en el año de 1908 cuando él escribiría una de las más famosas y que han dado vuelta al mundo “Estrellita”.

Estrellita de lejano cielo
Tú sabes mi dolor
Tú miras mi sufrir.

Baja y dime si me quiere un poco
Porque yo ya no puedo
Sin su amor vivir.

Tú eres la estrella
Mi faro de amor
Y sabes que pronto
Me iré a morir.

Ven y dime si me quiere un poco
Porque yo ya no puedo
Sin su amor vivir.

La nostalgia viva de esta canción nos describe el amor, pero a su vez ⎯desde otra interpretación- la nostalgia por la juventud que se pierde, y el deseo de llegar a un punto inalcanzable, tal y como el amor es: una estrella brillante pero para algunos muy lejana.

El “Creador de la Canción Mexicana Moderna”, fue también compositor de importantes obras populares como “Alevántate” y “A la orilla de un palmar”.

En mycopinión “A la orilla de un palmar” es una me las mejores naciones de Manuel M. Ponce, ya que refleja una nostalgia muy profunda (como en la mayoría de las canciones de este autor).

A la orilla de un palmar,
yo vide a una joven bella,
su boquita de coral
y sus ojitos dos estrellas.

Al pasar le pregunté
que quien estaba con ella
y me respondió llorando;
“ sola vivo en el palmar “.

Soy huerfanita ¡ Ay !
No tengo padre ni madre.
Ni un amigo ¡ Ay !
Que me venga a consolar.
Solita paso la vida
Paso la vida solita
a la orilla del palmar
y solita voy y vengo
como las olas del mar.

Esta canción es muy triste, y en un servidor puede generar una imagen del mar solitario, casi en el ocaso, y esa huerfanita ⎯como muchas que hay en México-, puede bien robarte una lágrima. Está de más decir que durante el breve tiempo que mi abuelo paterno y yo estuvimos compartiendo este mundo, me la cantaba haciendo que memorizara la canción; es por eso que a mi gusto musical se añade el de los recuerdos de la niñez.

En las obras clásicas también destacó internacionalmente, y el piano sería el instrumento que lo llevaría a los más altos podios. Intermezzo es quizá la obra cumbre del repertorio pianístico de Manuel M. Ponce. La nostalgia brota de las teclas blancas y negras, tal y como es el destino de los hombres. Esa canción nos pone en medio de la reflexión sólo a través de la magnífica fluidez de su música.

En sus últimos días el gran músico sería homenajeado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1947), distinción que se entrega a los más destacados hombres y mujeres de la tecnología, literatura, bellas artes y el diseño.

Manuel M. Ponce murió el 24 de abril de 1948, y sus restos permanecen en el más alto panteón de la patria, en donde descansarán junto con aquellos que han sido los pilares del México moderno.

kyne@myco.com.mx .:m:.