Un departamento en la delegación Iztapalapa puede costar desde los 400 mil pesos hasta el millón. Uno en la colonia del Valle de la misma dimensión esta valuado entre los 3 millones llegando hasta los $6’000,000.00
Existen diferencias abismales entre estos 2 inmuebles más allá de la ubicación geográfica-social; como el escaso abastecimiento de agua que persiste en la ciudad de México, especialmente en la delegación Iztapalapa. Y es que el problema (dicen los que viven ahí) no es que no haya agua, es que hay un eterno pleito entre los gobiernos estatales del D.F. y Estado de México.
Y es que vivimos en un México lleno de ironías; mientras se inunda la zona norte del área metropolitana en Tlalnepantla y Atizapán, las regiones agrícolas escasean tanto de agua que han llegado a realizar rituales, rogar e implorar a los Dioses y la Naturaleza que el líquido caída a chorros del cielo.
Así como de improbable que en un país donde la base gravable que realiza tributación por el consumo de agua sea sólo del 8%, se pueda crear y generar nueva infraestructura para los canales de distribución. A pesar de los constantes avisos de corte de suministro, la recaudación simplemente no mejora. Apenas en el último quinquenio el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) reporta un incremento del 16%, es decir, un 0.54% en cada bimestre.
CONAGUA reporta el siguiente uso del agua en México:
Agricultura y ganadería 77% Consumo municipal y doméstico 13% Industrias 10%
¿Hay que preocuparnos?
Si se supone que contamos con el 75% del planeta en agua, ¿en realidad deberíamos de estar preocupados? La respuesta a esta pregunta es simple: estadísticas y pronósticos de diversos organismos e incluso la ONU nos indican que en 25 años un tercio de la población mundial tendrá escasez de agua en un nivel grave o crítico al menos. Lo anterior es debido a que sólo el 2.5% del agua que hay disponible en el mundo es dulce y apenas un 48% de ella puede ser potable o para el uso humano.
Y lo que pocos pueden ver es que una verdadera escasez de agua derivaría en un conflicto político-social que muchos consideran que detonaría una guerra mundial. Otra alternativa (no tan viable desde el punto de vista económico) sería la privatización del líquido pues eso puede interpretarse como un bien más de riqueza que permitiría controlar los agentes del mercado y manipular la oferta y la demanda a su conveniencia sin ninguna intervención del gobierno.
Me parece importante señalar que Uruguay es el único país que ha llevado a cabo una reforma constitucional del agua; ya que se declara como un derecho humano fundamental en donde el gobierno se compromete a garantizar los servicios de agua potable.
En contraste, nuestro gobierno nos garantiza la llegada de agua si y sólo si se realizan cortes parciales en el suministro de agua durante todo el año. Es curioso ver una ciudad inundada en el periodo post-lluvias con colonias pagando pipas particulares para llenar sus tinacos y cisternas.
Particularidad escéptica
Actualmente el promedio de consumo per cápita en la Ciudad de México es de cerca de 300 litros diarios. Claro que podemos ahorrar. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Xochimilco

