Se acerca fin de año y con él vienen todas las reflexiones en torno a si el mundo está mejor o peor que antes. Para la temática de este mes en e.Metro, que es sobre la paz mundial, quisiera dar una visión positiva al respecto, pero también encuadrarlo para que no pareciera que subestimo la violencia existente y persistente en el mundo.
La última vez que un conflicto regional desbordó al orden mundial fue en los setenta en la guerra de Yom Kippur entre árabes e israelíes con el apoyo de Estados Unidos y Europa hacia Israel. El posterior embargo árabe de petróleo a todo el mundo causó una de las más severas crisis económicas y geopolíticas a nivel mundial. No solamente para Estados Unidos, sino que países tan lejanos del conflicto como Japón y Australia, entraron en crisis de pagos a unos meses activado el embargo.
Porque ni aún después de 2001 la crisis mundial se profundizó en la magnitud de lo sucedido en los años setenta; además de que gran parte de la recesión de 2001 se debió al Nasdaq y no al terrorismo.
La situación actual que se vive en Medio Oriente parece estar contenida, ya que ni los árabes, ni los israelíes, ni las potencias quieren que la violencia se desborde. Y además la región ya no monopoliza el suministro de energéticos en el mundo, ya hay alternativas al petróleo árabe. Por lo que ya no es el foco de inestabilidad internacional.
De todo esto, mi tesis está en el sentido de que a pesar de la existencia de conflictos regionales, si éstos no suceden en territorios económicamente importantes y tampoco afectan severamente la dinámica económica mundial, la violencia puede ser administrada.
Y Estados Unidos es el ejemplo claro, donde mientras la estabilidad política y social dentro del país se mantengan, el mundo está en tranquilidad. Pero actualmente hay un polo de desarrollo más dinámico que la misma Norteamérica y es Asia. El continente en general no había sufrido grandes tensiones políticas.
Pero desde hace dos años, el gobierno chino aprobó una ley anti—secesión de las regiones autónomas, autorizando el uso de la fuerza para impedir que zonas con aspiraciones independentistas logren separarse del país; por lo que se ha interpretado que la ley está orientada básicamente hacia Taiwán. Las protestas en toda la isla han sido notorias ante lo que los taiwaneses creen que es una aprobación para invadir la isla. Además este temor está infundado por los incrementos del gasto militar de China, que aumentará 35 mil millones de dólares para 2006.
Aunado a las protestas han habido acercamientos de Japón con interés de establecer un círculo de seguridad internacional con Taiwán, mismas pretensiones que tiene Estados Unidos a lo que China respondió que no aceptaría cooperación de seguridad nacional entre las 3 naciones.
Las tensiones con Japón se agravan debido a las visitas que Koizumi acostumbraba a hacer al cementerio donde yacen los restos de héroes de la segunda guerra; personajes que China considera asesinos. Y recientemente los nuevos textos escolares japoneses, que en opinión de China, suavizan las atrocidades cometidas por Japón.
Estados Unidos ha sido muy claro al decir que ante cualquier intento de invasión de China, apoyaría militarmente a Taiwán . Y que sabría que tiene el apoyo de Japón como aliado ante dicha posible invasión. Pero mientras China siga dependiendo de las inversiones taiwanesas parece improbable una invasión en el mediano plazo.
Taiwán no es la única preocupación de China; muy lejos, al oeste del país está una región autónoma llamada Xinjiang, donde la mayoría étnica es la de los Uyghur, descendientes del imperio turco y por tanto, musulmanes. La población de ésta mayoría musulmana es de un poco más de 10 millones de habitantes y en los últimos años aparecen brotes de intentos de separación de la región. Y debido a la nueva guerra contra el terror, o contra el Islam, el gobierno chino lo tomó como pretexto suficiente para violar derechos humanos, aplastar poco a poco la identidad de este grupo étnico y además llamar a los uyghur terroristas. Lo que ha llevado a la radicalización de la zona y ya existen dos grupos armados: The East Turkestan Islamic Movement y The East Turkestan Liberation Organization; grupos que abogan por la independencia de China.
Pero lo que el mundo menos necesita es otro frente de lucha contra de Islam, y menos en la región de más crecimiento de todo el mundo. Un estallido de violencia realmente amenaza el futuro y estabilidad de la región, que es lo que ha caracterizado a Asia, su estabilidad política y grandes crecimientos.
Y la tercera y gran preocupación actual, es Corea del Norte, que con su prueba nuclear da evidencia de que ya es una nueva potencia atómica en el mundo. Aunque su capacidad armamentista sigue siendo limitada, ningún país se arriesgaría a recibir los únicos dos o tres misiles nucleares que pueda tener el país.
Entonces Asia, particularmente China se encuentra enclavado en tres frentes que podrían desatar una crisis regional muy severa, porque sino es por China, la economía mundial no estaría en la buena forma que está actualmente. Así que el como puedan ser conducidas las tensiones y brotes de violencia determinará el futuro del mundo. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación La Paz

