Los primeros años de un siglo son siempre motores de cambio, de reflexión y sobre todo momentos de contemplación ante una realidad. Myco, organización que tiene como propósito difundir la cultura, el deporte y el compromiso social, ha tomado la innovación en el pensamiento como principal bandera. Con este afán, su gente ha mirado hacia atrás para poder construir hacia arriba, y tomó como guía los principales movimientos culturales del siglo XX: El Ateneo de la Juventud, La Sociedad de Conferencias y Conciertos, y el grupo de los Contemporáneos.
Esta ideología que surgió como movimiento contracultural al positivismo, desarrollado por Comte y adoptado por Porfirio Díaz a finales del siglo XIX, sería aquella que despertaría la inquietud de un grupo de jóvenes que, afanosos de cambio, propusieron una nueva manera de construir el México moderno.
El siglo pasado de nuestro país se vio marcado por el movimiento armado revolucionario, y esta lucha no sólo se dio en el campo de batalla, trascendió al mundo de las ideas. Los triunfos en el terreno político y militar no bastaban para generar cambios en la sociedad, fue momento entonces de que las ideas se aglutinaran para la lucha.
Los guerreros intelectuales no estaban unidos en un frente homogéneo, no obstante todos respondían al mismo estandarte, el cual llevaba por nombre “Ateneo de la Juventud”, cuyo firme propósito era hacer la revolución a través de las ideas y la cultura.
Este ejército de intelectuales llegó a tener sesenta miembros, de los cuales cuatro son pilares fundamentales de las instituciones culturales mexicanas: José Vasconcelos, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes.
Estos hombres, literatos, políticos, artistas, intelectuales todos, tenían además entre su círculo a Martín Luis Guzmán, Julio Torri, Manuel M. Ponce, Agustín Loera y Chávez, Saturnino Herrán, Manuel Toussaint, entre otros tantos personajes de renombre.
La primera y más grande obra de este grupo es la formación de la Universidad Nacional de México, institución que sería la piedra angular del desarrollo educativo de nuestro país. Sería precisamente José Vasconcelos aquel que daría identidad a la máxima casa de estudios. “Por mi raza hablará el espíritu”, más que el lema de una institución educativa se volvió un grito de esperanza y acción por parte del Ateneo, por el cual los idearios de cambio de la revolución se materializaban en la educación, nacidos en la casona de San Ildefonso.
Antonio Caso, otro ateneísta distinguidísimo, sería coautor de la iniciativa de autonomía de la Universidad, junto a Manuel Gómez Morin, Antonio Castro Leal y Vicente Lombardo Toledano. Filósofo, sociólogo, literato, es uno de los pilares de la educación en México, logrando que el humanismo llegara a las aulas de nuestro país.
Julio Torri, escritor, fundador del departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública y por ello gran difusor de la lectura en nuestro país. Aunque escribió poco su obra literaria es de gran calidad, pero sin duda su más importante contribución a la literatura es la fundación de la Editorial Cultura, junto con Agustín Loera y Chávez y Manuel Toussaint.
La revista “Cultura” haría materializar en papel las ideas del Ateneo de la Juventud. De 1916 a 1947, la editorial del mismo nombre difundiría textos literarios de autores contemporáneos y antiguos a fin de hacerlos llegar de manera sencilla al pueblo mexicano.
Agustín Loera y Chávez dirigió el Departamento de Bellas Artes, fue cónsul en Sevilla, escritor y traductor, y ⎯como el resto del Ateneo⎯, educador. Su mayor obra por la educación mexicana es la co-fundación de la Escuela Bancaria y Comercial, la cual dirigió por más de tres décadas.
Manuel Toussiant, grabador, dibujante, y sobre todo gran historiador del arte. Destacado profesor de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Escuela Nacional de Antropología y del Colegio Nacional, siendo el arte novohispano su principal campo de estudio.
Muchas son las personalidades ⎯todas con grandes aportaciones⎯ del Ateneo, no obstante todos estos hombres tienen en común que conquistaron a través del pensamiento y la acción la libertad intelectual, permitiendo así que en nuestro país floreciera el período más florido de su cultura.
Es sin duda escasísima la biografía hecha en este artículo sobre el grupo fundado en 1909, no obstante Myco rinde un homenaje a aquellos hombres que hace un siglo permitieron el desarrollo intelectual de nuestra nación, sin el cual nuestra organización no existiría.
Por tal motivo, Myco se asume como heredera de aquellos pensadores, tomando del Ateneo a José Vasconcelos, Antonio Caso, Julio Torri, Agustín Loera y Chávez, Manuel Toussiant y a Saturnino Herrán como padres espirituales de nuestro proyecto cultural. Así mismo, a Manuel Gómez Morin, Alfonso Caso y Miguel Palacios Macedo de la “Sociedad de Conferencias y Conciertos”; Manuel López Tapia y José Muñoz Cota del grupo de “Los Conservatorianos del 36” y a “Los Contemporáneos” de 1928. De esta manera los que escriben, hablan y crean en Myco tenemos la oportunidad de tomar los cimientos del pasado para construir la cultura del futuro.
kyne@myco.com.mx .:m:.
Ilustración: «La Cosecha» de Saturnino Herrán.
