Consúmase en: veintisiete años. – Talento muy grande y vida muy corta, indeseable combinación.

Sexo, drogas y rock and roll. Tal parece que no es casualidad que estas palabras las asociemos de inmediato, y aunque no podemos generalizar, ya que no todos los cantantes y músicos de rock,  tienen necesariamente alguna adicción, en términos generales, la realidad nos dice que son la excepción que confirma la regla.

Alguna vez leí que la muerte está tan segura de su triunfo que nos da una vida de ventaja, pero tal parece que a los miembros del club de los veintisiete, les gustaba competir en igualdad de circunstancias y es por eso que decidieron esperarla, pero fue un gran error, pues la muerte al final terminó ganando.

La historia del rock, está marcada por el caso de cinco de los más grandes iconos de este género musical, que murieron a causa, principalmente, de sus excesos, y aunque la lista de rockeros que fallecieron en circunstancias similares puede ser extensa, lo que hace distinguir, además de su gran talento, a ellos en particular, es la extraña coincidencia de haber muerto a los veintisiete años; una edad muy corta; poco tiempo para aportar talento a la música, pero sobre todo, muy pronto para dejar de vivir.

Janis Joplin, es la primera mujer que alcanzó un gran éxito en el rock and roll en la década de los sesenta, su característica voz era perfecta para el blues y el rock.

Tras varios años de adicción a las drogas, y después de haber burlado a la muerte en varias ocasiones, finalmente  el 4 de octubre de 1970, murió por una sobredosis de heroína en un motel del los Ángeles, California, terminando así la vida de la mejor cantante de su época y para muchos, de toda la historia.

Jimi Hendrix, el guitarrista más grande de todos los tiempos, a su regreso de una gira de conciertos por Europa, el 18 de septiembre de 1970, y después de haber asistido a una fiesta con sus amigos, murió en una habitación del hotel Samarkand, en Londres Inglaterra, aunque las causas de su muerte no son del todo claras, el reporte oficial decía que murió ahogado por su propio vómito, como consecuencia de mezclar pastillas para dormir con alcohol.

Brian Jones fue miembro fundador, junto a Mick Jagger y Keith Richards, de la banda The Rolling Stones en 1962. Durante los primeros años de la agrupación fue el líder y principal músico, aunque debido a la mala relación con algunos de sus compañeros, salió del grupo siete años después. Fue encontrado muerto en una piscina el 3 de julio de 1969, la versión más “aceptada” es que se ahogo durante un ataque de asma, aunque hay quien afirma que en realidad se trató de un asesinato.

Jim Morrison, líder y vocalista del grupo The Doors, fue encontrado muerto en la bañera de su departamento en Paris, Francia, el 3 de julio de 1971. La versión oficial es que murió de un paro cardiaco, pero en este, como en los casos anteriores, existen ciertas dudas, lo que si es un hecho, es que su muerte fue a consecuencia de los excesos, ya que se dice que Morrison consumía diferentes tipos de drogas, como LSD, cocaína, cannabis y peyote; la heroína nunca la utilizó debido a su fobia por las agujas. Actualmente su tumba es un sitio turístico obligado para quienes visitan la capital francesa.

Kurt Cobain, cantante y guitarrista del grupo Nirvana, fue colocado en el puesto número 12 de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos, según la revista Rolling Stone. El 5 de abril de 1994, y después de haber intentado suicidarse en dos ocasiones anteriores, muere a causa de un disparo en la cabeza, su cadáver fue encontrado 3 días después en su casa.

La coincidencia de que estos grandes músicos y cantantes hayan muerto a los 27 años, es a fin de cuentas, solo una estadística, lo realmente importante a resaltar, es la forma en que terminaron con su vida,  tal pareciera que tenían prisa por hacerlo, cada uno con sus motivos muy personales, cada uno con su visión de la vida y con sus ideas sobre la muerte. Y tal vez sea, esa misma forma tan particular que tenían de observar al mundo, la que los llevó a desarrollar ese gran talento, a trascender en el tiempo, a dejar una gran historia en el mundo de la música, y al final también los llevó a la autodestrucción.

Lo único seguro que tenemos en la vida es la muerte, a veces es buscada, a veces llega sin avisar; pero siempre a tiempo, ni un minuto antes, ni un minuto después, aunque sigo creyendo que a los veintisiete años se es demasiado joven para morir; pero como se puede leer en la tumba de Jim Morrison: “Kata ton daimona eaytoy” (Cada quien su propio demonio) .:m:.