Asco, fascinación, morbo, miedo… muchas expresiones ha sentido el público de la ciudad de México a partir de la exposición “El Cuerpo Humano, Real mas fascinante”, la cual se presenta en el Teatro Polanco.
Una oscura entrada nos conduce hacia una figura familiar, un sonriente esqueleto, el cual todos hemos visto alguna vez en los laboratorios de química o en nuestras aulas, no obstante este “flaco sujeto” está hecho de hueso, algo no muy asombroso hasta que recordamos que tenemos frente a nosotros a lo que alguna vez fue la estructura de un ser humano.
Mientras se avanza podemos observar la estructura de los huesos humanos y de sus articulaciones, asimismo las enfermedades propias de los huesos y cómo estas progresaron hasta quizás causar la muerte de aquellos de quienes vemos sus componentes.
Tal vez la más dramática figura expuesta es la de un sujeto cuyos músculos se encuentran abiertos y desdoblados hasta casi semejar púas y escamas, tan real (como lo es) que parecía que éstos sus músculos se agitaban como si estuvieran nadando en el mar de gente que le rodeaba.
En otra de las salas, la dedicada al sistema nervioso se encuentra un escalofriante corte de una mujer, que nos deja conocer su médula espinal y su cerebro, y que además nos permite ver su última mueca, tan expresiva como si estuviera casi viva.
Al llegar a los órganos de los sistemas digestivo y circulatorio, nos enfrentamos a una realidad más allá de la exposición, a nuestro propio cuerpo, pudiendo casi tocar a un hombre que en sí contiene a un pulmón enfisematoso, negro y amorfo; haciéndonos reflexionar sobre el daño que el tabaco causa a nuestro organismo y que éste es más que sólo tos, sino un verdadero abrasivo a nuestra existencia. Dentro de la sala dedicada al enfisema existe una caja transparente en dónde los visitantes tienen la oportunidad de arrojar sus cajetillas de cigarros, incitados por un “cadavérico” amigo que les dice a través de sus carcomidos pulmones lo “gratificante” que es fumar.
Quizá la sala del museo que causa más fascinación es la que nos muestra el desarrollo humano desde su condición fetal, ya que es inevitable escuchar los “ah” y los “qué bello” de las mujeres que expresan su instinto maternal ante los pequeñitos seres, y al final reflexionado sobre el valor de lo humano desde que se mide sólo en centímetros y que aquellos “niñitos” enfrascados jamás llegaron a ser seres humanos, es una imagen fuerte en sí, más allá de cualquier postura moral.
En la sala siguiente, los protagonistas son el corazón, las venas y las arterias, que como una graciosa red revelan su profundidad y su permanencia en todo el organismo, como si explicaran que gracias a ellas el oxígeno, que nos mantiene vivos, llega a cada rincón.
Por último nos enfrentamos a una inquietante imagen de un corte total del cuerpo que nos deja introducirnos por completo en todos los órganos del cuerpo como un sistema que permanece a una maravillosa máquina en donde no sobra ni falta nada; y, al fondo del pasillo, nos despide una graciosa imagen de un cuerpo humano leyendo un libro de anatomía, haciendo alusión a todos nosotros, a través de su sonrisa de cadáver, que nos admiramos de vernos a nosotros mismos más allá de nuestras pieles.
Los 14 cuerpos y más de 250 órganos tratados con el sistema denominado Preservación por Polímeros, que dan a los especimenes una apariencia plástica; nos aguardan en el Foro Polanco de Lunes a Viernes 10:00 a 19:30, Sábados en dos turnos: 10:00 a 15:00 y de 15:00 a 20:30; y Domingos en dos turnos: 10:00 a 13:00 y de 13:00 a 20:00. .:M:.

