El periquillo sarniento

En vísperas de fin de cursos nos parece pertinente hacer un viaje dentro del mundo escolar de la Nueva España, comprobando que las idas de pinta, los acordeones, reportes y estrategias para burlar a los maestros y maestras no son algo nuevo y mucho menos moderno… La educación y la escuela son conceptos históricos que jugaron un papel decisivo en la creación de la identidad nacional de nuestro país, con todos sus vericuetos.

Es atendiendo a esta idea que realizamos nuestra reflexión sobre El periquillo sarniento, obra cumbre de José Joaquín Fernández de Lizardi, también conocido como El pensador mexicano y precursor de la novela moderna en América Latina.

Fernández de Lizardi nace en la Ciudad de México el 15 de noviembre de 1776 y es poseedor de un espíritu despierto e inquisitivo que le lleva a profundizar en el conocimiento humano y a tomar posturas sumamente críticas alrededor de su entorno social y político. Dedica buena parte de su vida a externar su pensamiento en diferentes publicaciones como El pensador mexicano en 1812 aprovechando la libertad de expresión promulgada en las Cortes de Cádiz, Alacena de frioleras de 1815, el Caxoncito de la alacena y textos como El Conductor Eléctrico, Conversaciones de el Payo y el Sacristán y Correo Semanario de México. De igual forma escribió Noches tristes, La Quijotita y su prima, Don Catrín de la Fachenda y El periquillo Sarniento, que fue su primera novela.

El periquillo sarniento es una deliciosa novela que describe los numerosos rostros de la sociedad mexicana de finales del siglo xviii, a través de los consejos que el propio Pedro Sarmiento – el periquillo- lega a sus hijos en la redacción de sus memorias.

La vida del periquillo está ligada al carácter y la pasión de Fernández de Lizardi, quien externaba sus ideas y censuraba las injusticias de las autoridades, ya fuera a través de folletines, periódicos o novelas con las que ridiculizaba a diferentes personajes de la sociedad novohispana como juristas, clérigos, maestros, escribanos y en general aquellos quienes se aprovechaban de la ignorancia y la ingenuidad del pueblo.

Valiéndose de la memoria de las andanzas, actividades, amistades y conocidos del periquillo sarniento, José Joaquín Fernández de Lizardi describe la vida cotidiana de la Nueva España y adoctrina a sus lectores sobre temas morales y éticos con un estilo profundamente lúcido y descriptivo.

A lo largo de su texto se puede disfrutar de un ingenioso discurso en el que existe una justa preocupación por la escuela y la educación en general. Con una prosa que conjura divertidos episodios, el autor entrega una obra de carácter moral que pretende ser didáctica dentro de la incipiente modernidad de la época, así, al tiempo que amonesta acciones vulgares y groseras redunda en la importancia de las buenas costumbres y de los conocimientos científicos.

Siendo congruente con su postura frente a la religión, por la que incluso Fernández de Lizardi fue excomulgado hacia el final de su vida, en diferentes episodios el periquillo describe los usos y costumbres de la variada jerarquía eclesiástica que era, en buena medida, el eje del que emanaban muchos de los parámetros sociales. En este recuento evidencia los abusos y los privilegios de los malos sacerdotes, la manipulación a la que el pueblo era sujeto y la hipocresía con la que se conducía la sociedad alrededor de la Iglesia. Sin embargo, en el tenor didáctico que caracteriza su prosa, crea personajes que encarnan los ideales del catolicismo y que figuran como modelos sociales a seguir.

A través de la lectura de el periquillo sarniento podemos inferir cuáles eran los objetivos de la educación para cierto sector social de la Nueva España de finales del siglo xviii. Para algunos cualquier carrera de letras confería status social, para otros un oficio constituía el mejor modus vivendi.

Hasta dónde pudimos observar, el pensador mexicano con un profundo conocimiento de la sociedad novohispana y haciendo gala de una sólida erudición, ridiculiza y censura diferentes figuras de la jerarquía del México colonial. En este ejercicio separa, conforme se adentran los pasos de Pedro Sarmiento en una vida de juego, picardía, embustes y reflexiones, diferentes escenarios donde transcurren sucesos que le sirven de ejemplo para externar su opinión sobre lo que es o no un proceder recto.

La educación en las coordenadas tiempo y espacio en el que se sitúa la novela, es la llave para obtener una vida decorosa y decente, en palabras de los padres del personaje. Gracias a ella se puede conseguir un buen nombre dentro de la sociedad colonial y obtener atractivos fueros que implican posición social y económica.

Fernández de Lizardi realiza una aguda crítica a muchos doctores, juristas y clérigos que asumían los estudios y la profesión sin tener vocación ni aptitud alguna, sólo como herramienta para gozar de cierto prestigio y los privilegios que éste conllevaba dentro de esta polifacética sociedad barroca de finales del xviii, donde las apariencias eran fundamentales y pareciese que se representaba eternamente un papel dentro de una puesta en escena. De igual forma, argumenta que muchos jóvenes se decidían por el camino de las letras para huir del trabajo manual y de las “penurias” de todo oficio.

Fernández de Lizardi reflexiona sobre como la comunidad condiciona al individuo en su comportamiento y, aunado a las características personales del periquillo le permiten salir avante de un sin número de enredos que le llevan a visitar diferentes lugares del vasto y tambaleante imperio español como Manila y Acapulco, e incluso la cárcel. En este sentido, la vida del autor se entreteje en las páginas de su libro, quien por esgrimir sus ideas contra el virrey Venegas es encarcelado en 1812.

En diferentes momentos de su obra, en la voz de muy variados personajes también exhibe las virtudes de la educación, tanto de los buenos letrados como de los buenos oficios. En las profundas reflexiones y conclusiones del periquillo están contenidos los consejos y las opiniones del autor sobre la verdadera educación, ésta que induce al individuo a ser útil a su comunidad y a sus creencias, educción que perfecciona a la sociedad y la lleva a buen puerto.

A lo largo de toda la obra realiza consideraciones sobre la lectura, citando una impresionante variedad de autores que van desde los clásicos como Platón y Homero, antiguas tradiciones como el Levítico hasta obras contemporáneas como el pensamiento de Leibnitz. Reprueba en diversas ocasiones los métodos de enseñanza de las escuelas y denuncia a loa maestros carentes de vocación y que con escasos conocimientos pretenden transmitir las primeras letras a los niños abusando de su autoridad.

Utilizando una cantidad impresionante de dichos y refranes, el periquillo recomienda respeto a los padres y a los ancianos, honradez, prudencia y aconseja a sus hijos sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana, tomando como base sus experiencias. Censura la embriaguez, los embustes, el juego, los vicios, previene sobre caer en malas compañías así como incurrir en robos e incluso da recomendaciones puntuales para conducirse en fiestas y celebraciones.

Muchas cosas no han cambiado ni cambiarán.

¡Suerte en los exámenes y feliz fin de cursos!

.:m:.