“La política es el arte de buscar problemas,
encontrarlos, hacer un diagnóstico falso
y aplicar después los remedios equivocados”
~Groucho Marx
Durante el mes de junio se presenta la última oportunidad para llegar a los electores e invitarlos a votar tanto por el poder local como por el federal y lejos de ser eso una oportunidad, pareciera que se convierte en una batalla que pretende saturar al público con miles de propuestas que a final de cuentas, desembocarán en el círculo vicioso del que México no ha podido salir en mucho tiempo, la demagogia y la falta de acciones a favor de todos.
El Distrito Federal no está exento de toda esta rebatinga politiquera, pues existen tres candidatos que luchan por llegar a dirigir la ahora llamada “Ciudad de la Esperanza” y que ofrecen desde combatir la delincuencia, la corrupción y la inseguridad en todas sus ramas, hasta apoyar al estudio de todos y cada uno de los niños y adolescentes que habiten la Ciudad de México; pero ¿qué es lo que necesita el D.F.? y ¿cuál es el reto que implica gobernarlo?
Es difícil emitir un juicio de esta naturaleza, así es que recurriré a tres puntos que aparecen con frecuencia en las conversaciones de la población y en las campañas políticas:
1. Seguridad
Para brindar seguridad a la población, pueden tomarse medidas preventivas como dar mantenimiento al alumbrado público, colocar luminarias (lámparas alternativas) en zonas obscuras, podar los árboles que impiden la visibilidad durante el día y la noche, cuidar los parques o sitios que puedan albergar a maleantes y sobre todo, atender las quejas ciudadanas.
2. Educación
Es primordial dar mantenimiento a los cientos de jardines de niños, primarias, secundarias y preparatorias públicas para que puedan ofrecer un mejor servicio a la matrícula existente.
Dar capacitación a los profesores que imparten clases en el nivel básico, medio y medio superior, pues ahora tienen que enfrentarse a otro tipo de población, que requiere mayor atención y que tiene un alto potencial de aprendizaje.
3. Economía
Vigilar que el presupuesto destinado a las oficinas públicas sea gastado en lo que es necesario.
Regular a aquellos que evadan impuestos.
Regular o remover el comercio informal, que obstruye la zona del Centro Histórico y sus alrededores.
Hasta esta línea he mencionado brevemente el reto que implica gobernar una ciudad tan compleja como el D.F.; pero quizá el verdadero reto radica en que quien llegue al gobierno pueda mejorar la imagen de la autoridad y ejercerla, recuperar las virtudes del Centro Histórico, fomentar la cultura vial, prestar atención al sistema de transporte, alcantarillado, recolección de basura.
Para que la Ciudad funcione es necesario estar al pendiente de ella y trabajar para ella.
El voto es un derecho y es también una decisión que todo aquél que se haga llamar ciudadano debe tomar, pues sólo de esta manera se escuchará la voz de las mayorías y si bien gobernar implica un reto, ser gobernado puede ser visto de igual forma. Este binomio, gobernado y gobernante llegará a buen término y tendrá un buen curso en la medida en que ambos cooperen para rehabilitar a esta sorprendente Ciudad. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación San Pedro de los Pinos

