…en la colonia Juárez

La historia de la ciudad de México está plasmada en las muchas y diferentes colonias que la componen. Lugares como la Condesa, la Cuauhtemoc y la Roma, encierran en sus calles elegantes edificios que nos invitan a descubrir tiempos pasados; pero también a disfrutar sitios bohemios que alojan lugares de esparcimiento, romance y diversión.

A un costado de la Avenida Reforma nace, gracias a la llamada Pax porfiriana en vísperas del siglo XX la Colonia Americana, exclusivo conjunto residencial en el que confluía el arte moderno europeo con la naciente burguesía mexicana y que años después se conocería como La Juárez.

Para fines del siglo XIX, cuando los movimientos armados habían concluido, los terrenos ocupados por la fábrica de cigarros El Buen Tono y los predios colindantes fueron destinados para convertir en realidad el sueño de urbanización que pretendía la modernidad. La zona residencial se encargaría de satisfacer los intereses de la cosmopolita sociedad mexicana y reflejaría el buen gusto de sus habitantes. Así, emulando los estilos europeos de moda se construyeron hermosos conjuntos y edificios a la manera inglesa, suiza pero, sobre todo, francesa.

La Colonia Juárez tuvo muchos nombres: Bucareli, Nueva del Paseo y Américana. Hoy en día, sus calles nos enseñan un poco de aquel México del siglo XIX; aún podemos disfrutar vestigios de la aristocrática planeación que privilegiaba el confort de sus residentes. Entre nombres de importantes capitales europeas, podemos ver armoniosos enrejados, amplias escalinatas y altos ventanales con una decoración afrancesada que exhibe flores, coronas, mascarones y guirnaldas de cantera y mármoles variados.

Un ejemplo perfecto de estos lujosos caserones, sigue en pie ubicado en el número 10 de la calle de Londres, donde día a día el Museo de Cera abre sus puertas para deleitar a propios y extraños. Al contemplar el edificio podemos imaginar los ajetreos de la vida de 1900, ya que gracias al reciente invento de la luz eléctrica, esta “moderna” sociedad comenzó a imponer el hábito de desvelarse, de organizar reuniones y de sacarle el máximo provecho a los hermosamente decorados salones y halls tan comunes en la época.

En consonancia con la artística fisionomía de la Colonia Juárez, destacan la Zona Rosa y el Paseo de la Reforma.

La Zona Rosa ha dado cabida por décadas a escritores, artistas de todos los géneros y curiosos que son atraídos por la mezcla de estilos que se conjugan en sus galerías, hoteles y cafés. Aquí podemos encontrar antigüedades, artesanías y una impresionante variedad de tiendas y centros nocturnos en los que incesantemente se busca obtener esa anhelada Vida en rosa de los escritos bohemios.

El Paseo de la Reforma guarda secretos estrechamente relacionados con la historia de México, ya que es una de las avenidas más importantes de nuestro país. Antes de las interminables manifestaciones que lo recorren año con año y del creciente tráfico, Reforma era un paseo ecuestre de elite reservado a la guardia y al séquito real que acompañaba al emperador Maximiliano de Habsburgo.

Como signo inequívoco del nuevo urbanismo francés, se construyó una avenida que comunicara la Ciudad de México con el Castillo de Chapultepec, hogar de Carlota Amalia y Maximiliano. El amplio boulevar fue nombrado Paseo de la Emperatriz; diseñado e iniciado por famosos ingenieros, artistas y arquitectos empezó su larga historia.

Con la caída del Segundo Imperio en 1867 el Paseo de la Emperatriz fue abierto al público en general y, debido al fusilamiento de Maximiliano se le llamó por un tiempo Paseo Degollado.

Finalmente es hasta el Porfiriato cuando se terminaron las obras del Paseo de la Reforma y se inauguraron sus glorietas, bajo su nombre actual. Con el mismo afán europeizado del resto de la Colonia Juárez se colocaron pedestales con grandes jarrones y figuras mitológicas; posteriormente fueron develadas hermosas estatuas de héroes y figuras nacionales. La disposición actual fue planeada en 1949.

Así pues, la costumbre de “salir al Café” y conversar se perpetúa en la Colonia Juárez y empata perfectamente con las necesidades de nuestro posmoderno siglo XXI. Hoy en día, la Juárez que cumple 100 años, agrupa en sus calles foros culturales, bares, museos, restaurantes y hoteles que, en conjunto nos recuerdan aspectos de aquella época en la que se vivía el bullicio y la ingenuidad romántica de 1900. .:M:.

*Escrito originalmente para e.Metro, estación Juárez