Hoy después de algún tiempo logré terminar de leer “Ensayo sobre la lucidez”, de José Saramago, quien abandonó este mundo el pasado 2010, dejándonos como sólo las mentes brillantes suelen hacerlo: con una estela de talento. -Antes de seguir debo insistirles en que es necesario que primero lean el “Ensayo sobre la ceguera” del mismo autor.-
Saramago, como en todos los libros que he leído de su autoría, me dejó impactado, con una dura reflexión sobre mi actuar y sobre el de todos nosotros como sociedad. En su clásico temperamento sarcástico al escribir, hace que de risa en risa voltees a tu conciencia; de hecho, la conciencia es muchas veces es en sí un personaje dentro de sus obras, ésta está presente en todos nosotros, a la que a veces no queremos dar crédito por lo crueles y verdaderas de sus afirmaciones. La conciencia siempre estará para culparnos y darnos sentencia y la más dura de éstas, porque sabemos que no está sujeta a jurisprudencia terrenal en la que un amparo nos libre de la vergüenza interna.
En este Ensayo se imprime la premisa de un despertar social, la gente de repente se da cuenta que es hora de actuar. Cuando uno empieza a leer quiere llorar de la emoción, pues da ganas de que así como el virus AH1N1 se propagó con eficaz rapidez, se logrará lo mismo con las ideas que nos permitieran sacarnos -al menos a toda Latinoamérica- del estado de ceguera en el que vivimos. Pero será que nos guste la franqueza de la lucidez. Me refiero principalmente a nuestro actuar político, pues todos vivimos en estados que van desde el letargo, indiferencia, borreguismo, activismo; pero muy pocos son quienes viven su actuar político con conciencia de las consecuencias para sus vidas y las de sus congéneres. Vamos ciegos dejándonos guiar por quienes se creen lúcidos, sin saber que nuestros perros guías sólo son perros, así a secas. Muchos dicen: “siempre es lo mismo, ¿para qué participo?” Otros afirman: “yo voto por el más guapo”, siempre entregando el poder, siento que los que tenemos el poder somos nosotros; de eso se trata la democracia, ejercer el poder del pueblo y no ejercer el poder sobre el pueblo.
Sin embargo sé que muchos de nosotros nos hemos dado cuenta que sólo somos títeres de un espectáculo maquinado por hombres “sí conscientes” de lo que pueden lograr con su actuar político y que para nuestro detrimento sólo están interesados en ellos mismos.
José Saramago prosigue en el Ensayo describiéndonos toda esta maraña de eventos, luchas de poderes, órdenes que en forma piramidal provienen del escaño más alto del poder y que son ejecutados por el más bajo; estos últimos que creen pertenecer a la maquinaria, al final son sólo un engranaje más que al momento de no ser necesarios u oxidarse son reemplazados por algo más conveniente. No es increíble pero sí es admirable la manera en que cualquier sociedad occidental puede verse reflejada en este libro, si a alguíen le cabía la menor duda del lenguaje universal de Saramago, esto es un reflejo del por qué es uno de los escritores llamados Nobel.
En un momento determinado del Ensayo uno de los engranajes se da cuenta de lo que está haciendo, se ha oxidado, y haciéndose consciente de que sus acciones sólo mantendrán viva la mentira, entonces intenta darle marcha atrás con una fuerza brutal que sale de lo más profundo de su corazón. El decide comportarse con humanidad y es cuando el gran artífice da su siguiente orden para hacer que la verdad se vuelva mentira y la mentira se enaltezca como primordial guía. Gay Talese, periodista y escritor norteamericano dice que es necesario repetir las cosas para darles credibilidad y tiene razón, muchos se la pasan repitiendonos mentiras que acabamos por tragarnos sanguinariamente, haciéndolas nuestra verdad. Lo que pasa con el engranaje que al estar dentro de la maquinaria decide no avanzar, es lo que muchas veces les pasa a algunos políticos que se hacen conscientes y quieren develar la verdad, sucede entonces que los vemos siendo perseguidos por la Interpol, la PFP, el FBI o quien quede más ad hoc a la credibilidad de tal acto, para que enfrenten a la justicia por un crimen del cual no son culpables pero que representa el medio con el que el gran artífice, como lo llamo yo, le hará pagar por su deslealtad y limpiará su imagen antes de que esta quede manchada de forma indeleble.
“Es regla invariable del poder que resulta mejor cortar las cabezas antes de que comiencen a pensar, ya que después puede ser demasiado tarde”.
Con esto no quiero hacer una apología a todos los criminales de cuello blanco que nos rodean, pero créanme que dentro de toda esa mierda existen algunos que en su intento de conciencia sólo son culpables de eso precisamente: de ser conscientes.
Como les dije, es duro y hasta flojera da pensar en eso, porque cómo luchar contra esa maquinaria, si parece tener candados en cada puerta; logramos develar una y aun hay una bóveda más segura, de hecho es muy posible que nunca estemos seguros de quien es el gran artífice, algunos podrían decir que es nuestro presidente, pero nadie sabe para quien trabaja. Entonces cómo lograrlo, es evidente que más que la respuesta les tengo una propuesta, que en realidad no es mía, pero que es ahora cuando todos deberíamos poner en práctica: dejemos de seguir a quienes nos pidan ser seguidos. ¡Ya basta! Demostrémosles nuestro rechazo a todos los perros que se creen guías, todos, demos la espalda al PRI, PAN, PRD, Narcos, no votemos por nadie. O mejor votemos en blanco, por que esto, además de dejar en claro que somos seres conscientes políticamente, demostrará nuestro mensaje de los unos para los otros; como el blanco es pureza, ese sería nuestro mensaje al votar, pureza de espíritu entre nosotros, actuar juntos pero sin seguir a nadie. No estaríamos votando uno encima del otro si no unidos todos, sólo apoyándonos a nosotros mismos. ¿Qué creen que pasaría con nuestra maquinaria? ¿Que haría el IFE? ¿Qué harían los partidos? Ya no tendrían razón de ser.
“… la diferencia más segura que podríamos establecer entre las personas no es dividirlas en listas y estúpidas, sino en listas y demasiado listas, con las estúpidas hacemos lo que queremos, con las listas la solución es colocarlas a nuestro servicio, mientras que las demasiado listas, incluso cuando están de nuestro lado, son intrínsecamente peligrosas….”
Sí, ya sé que las sociedades debemos vivir en organización, pero por qué no cortar de tajo con ésta, con la que nos ha estado jodiendo durante mínimo ya un siglo, y no me refiero a cambiarla de unas manos puercas a otras que nos parezcan bien peinadas para foto de la “¡Hola!”, si no tomar el poder en nuestras manos. El primer paso es hacernos conscientes y aceptar que la culpa de la inseguridad, pobreza, desempleo e ignorancia en la que vivimos es sólo nuestra, por apoyar a quienes nos sacan cada entraña al pasar seis años; si tenemos ese poder estoy seguro que lo tendremos para cambiar el rumbo. Hasta ahora hemos sido egoístas entre nosotros, por querer enaltecer lo que creemos que es lo mejor para cada uno, dejamos de lado el bien común y seria bellísimo que actuáramos en colectivo, moviéndonos hacia el mismo rumbo que seguro tiene espacio para todos.
José Saramago en su “Ensayo sobre la lucidez”, deja la respuesta en nuestras manos. Aunque pareciera dar un fin muy trágico es sólo el inicio, ya que este libro debería ser panfleto de aquí a un año por lo menos para nosotros los mexicanos que en 2012 decidiremos.
“…cuántas veces los temores vienen a amargarnos la vida y al final resulta que no tenían ni fundamento ni razón de ser.”
Nos han llenado de miedos y preguntas terribles “¿Quién nos protegerá?”, “¿Quién nos dará trabajo?”, “¿Quien defenderá a nuestros hijos?”, “¿Dónde jugarán las niñas?”, pues nosotros lo haremos, es hora de que las acciones las llevemos acabo nosotros, no esperemos nada del gran artífice. Sería muy emocionante declararnos verdaderamente independientes sin revolución de jazmines ni de ninguna otra hortaliza, simplemente declararnos unidos todos con nuestras diferencias pero hacia un viejo fin humano: el bien común. Mi recomendación, el voto en blanco, una revolución que les sería difícil combatir. Es momento de ir con el oftalmólogo y decir: “¡quiero ver!”. .:m:.

