Espejito, espejito

Polanco es una de las zonas más selectas de la Ciudad de México. Caracterizada por sus hermosas casas y sus tiendas de marca es, para nuestra cultura mexicana, un símbolo de clase alta.

Los estereotipos sociales, antes marcados por el tipo de trabajo que se tenía dentro de la sociedad han sido transformados en la era posmoderna por el consumismo: se tiene o no se tiene.

Presa fácil de ello son los adolescentes que, en una búsqueda de identificación y pertenencia, buscan en los modelos de televisión y revistas una imagen a imitar.

No tengo nada en contra de que la gente luzca bien, huela bien, coma o compre -si su economía lo permite- en lugares más que gratos para los sentidos. El verdadero problema es que la sociedad actual mundial ha cimentado el pensamiento de estos adolescentes en una cultura consumista pura, sin razonamiento ni valores sociales.

“Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. Estoy conciente que el razonamiento de mi abuelita en estas épocas no podría funcionar, de ser así yo no estaría escribiendo estas líneas y seguramente sería más productiva ante sus ojos si estuviera cocinando. Pero ¿Qué tiene de malo verse bien y comportarse bien?

Los valores acerca de la unidad, el respeto a los demás, la solidaridad pueden ir acompañados de la clase y el buen gusto sólo es cuestión de mostrar a nuestros adolescentes lo trascendente.

Es difícil, ante el bombardeo publicitario, recordar que las personas valen más por sus actos que por sus pertenencias pero no imposible. Las palabras de afecto hacia los adolescentes son importantes, en justa medida. Recordemos que desordenes alimenticios como la anorexia y la bulimia tienen sus bases en la falta de autoestima y, aunque es un mal que ha logrado generalizarse, se ha suscitado principalmente en las clases altas.

Recordemos que los adolescentes, por falta de experiencia y/o criterio, son crueles no sólo con los demás sino con ellos mismos. Ellos ya no encuentran sus modelos a seguir en la familia o en los padres, sus modelos se encuentran en los medios masivos de comunicación en donde sabemos no es cierto ni todo lo que se oye ni todo lo que se ve.

Las marcas cuyo paradigma esencial parece ser “si me tienes eres alguien si no no” deben retomar valores humanos y sociales que mejoren la calidad de las personas que los consumen en especial a los adolescentes y a los niños quienes son los que marcarán el comportamiento de la sociedad futura. Esto no está peleado con las ganancias económicas. Muestra de ello son las empresas socialmente responsables que han implementado en sus campañas valores de ayuda humanitaria, ecológica, deportiva y social.

Además de los ejemplos que se presenten en el núcleo familiar es básica la sana autoestima. Para lograrla los especialistas plantean los siguientes puntos:

1. Aceptación: Saber acerca de nuestras cualidades y defectos es importante pero más aun aceptarnos como somos.
2. Ayuda: El que aceptemos nuestros defectos no quiere decir que nos quedemos con ellos, seguramente podemos mejorar algunas cosas de nuestra personalidad con ayuda pero es necesario pedirla y fijarnos metas realistas.
3. Tiempo: En la actualidad estar solos parece algo difícil e incluso poco deseable para muchos. No lo es si aprendemos a reflexionar y a disfrutar de nuestra propia compañía.
4. Credibilidad: Pon atención a tus pensamientos y sentimientos. Haz aquello que te hace sentir feliz y satisfecho/a.
5. Respeto: No trates de ser alguien más. Siéntete orgulloso de ser quien eres.
6. Aprecio: Prémiate tus logros, los pequeños y los grandes. Recuerda que sus experiencias son únicamente tuyas.

Así lograremos tener una hermosa apariencia pero seremos aun mejor por dentro. Tendremos una gran imagen de nosotros en el espejo y en la vida. .:M:.

*Escrito originalmente para e.Metro, estación Polanco