Fuerza Rayos – El Necaxa de Aguascalientes

Los rayos, uno de los clubes con más tradición en el fútbol mexicano, han demostrado que el trabajo y el espíritu de equipo rinden frutos para salir de los problemas, y Necaxa tuvo muchos a lo largo de su Historia.

No es casualidad el nombre de “Rayos”, ya que este equipo fue fundado por el dueño de una generadora eléctrica, el inglés W. H. Frazer, el 21 de agosto de 1923, al unir los equipos “Luz y Fuerza” y “Tranvías”, pero como estos eran nombres de empresas privadas, la federación pidió que cambiaran de nombre, adquiriendo el de Necaxa.

El primer torneo de copa llegaría para el club en 1925-1926, a partir de allí se consolidaría como un equipo fuerte y de gran popularidad. La gran cantidad de seguidores que Necaxa adquirió deberían poder haber tenido un lugar para ser reunidos, así que en 1930 el club inauguró el estadio “Campo Necaxa” a las orillas del río Piedad, en la Ciudad de México.

Campeón de Campeones, Campeón del D.F, Campeón de Liga, Campeón Nacionales y Campeón Centroamericanos; todos estos títulos nos hablan de la época dorada del club, en la cual, dirigidos por Ernesto Pauler, obtuvieron el apodo de “Campeonísimo” siendo el primer equipo en recibirlo.

Estrellas como Horacio Casarín nacieron futbolísticamente en esta dorada época del club, no obstante, esta buena racha llegaba a su fin con la entrada de la década de los cuarentas.

El fortalecimiento de sus rivales con contrataciones de extranjeros, así como la venta de muchos de sus talentos disminuyó el potencial del equipo, a tal grado que su falta de efectividad en la cancha hizo rabiar a su afición: era el 27 de marzo de 1939, el Necaxa enfrenta al Asturias, siendo este último el ganador, la gente encolerizada y molesta por la derrota de su equipo decide incendiar el estadio Asturias, un hecho que nunca ha vuelto a ocurrir en la historia del fútbol mexicano.

El icono del equipo, Horacio Casarín, pieza clave en el fútbol nacional fue vendido al archirival de los rayos, al Atlante, lo que decepcionó más a su afición que se había visto disminuida enormemente.

El asesinato del fundador del Necaxa significó también la desaparición del equipo de las canchas. En 1943, los herederos de H. Frazer decidieron vender el “Campo Necaxa” y el 18 de abril, el equipo se despidió de su afición con una victoria ante el equipo de España.

Los hombres del sindicato de electricistas, fieles a su equipo, quisieron mantenerlo con vida, y lo lograron en una liga menor, hasta que la Federación les dio la oportunidad de regresar, siete años después de haber interrumpido su participación.

El sindicato de electricistas era ahora el dueño del equipo, y su afición que había estado esperando al equipo, resurgió a apoyarlo, no así los resultados. Durante la década de los cincuentas escasos fueron los triunfos del Necaxa. Los problemas financieros continuaron, obligando a la directiva a vender a las estrellas del equipo y posteriormente al club entero.

Miguel Ramírez Vázquez, el nuevo dueño, decidió adquirir estrellas como Donald Ross, uruguayo que había sido campeón con Guadalajara. Estas y otras estrategias llevaron al Necaxa a ganar en 1960 el título de copa y al año siguiente derrotar a Pelé y al Santos de Brasil en un histórico partido.

Los goles muchas veces no significan dinero, así que otra crisis hizo que el Necaxa desapareciera por segunda ocasión, al ser comprado por españoles, su nombre es cambiado a Toros del Atlético Español, nombre que conserva durante once años, en los cuales, por sentirse traicionada pierde a su afición, la cual sigue a otros equipos populares.

En 1982 el equipo retoma su nombre y sus colores rojo y blanco; siendo así el comienzo de una de las etapas más difíciles del equipo, sin afición y con la fatalidad de estar cerca de descender a otra categoría en dos ocasiones.

Llegó una nueva década y con ella Alex Aguinaga, una de las figuras más influyentes en el equipo, el Ecuatoriano junto con otras figuras como el chileno Ivo Basay, y la entrada a la directiva de la leyenda Enrique Borja; influyeron en gran medida en el fortalecimiento del Necaxa. Para el mundial de Fútbol de 1994 en los Estados Unidos, Necaxa daba a la selección cuatro jugadores, que, con su experiencia mundialista, llegaron fortalecidos para que el 4 de julio de 1995, los Rayos se alzaran como campeones, Y para la siguiente temporada, venciendo a Toros del Atlético Celaya, se consolidaran como Bicampeones, siendo llamados, el equipo de la década.

1998, el estadio Jalisco se estremece con otra estrella más sobre el escudo de Necaxa, venciendo al Guadalajara bajo la dirección de Raúl Arias. Su campeonato le dio el pase a la copa CONCACAF, venciendo a sus rivales y colocándose como ganador, lo que lo llevaría a representar a la región en el primer mundial de clubes.

En Río de Janeiro, Necaxa fue recibido alegremente por los brasileños, los cuales le dieron su cariño y apoyo a los rayos, que tuvieron una muy destacada participación en el Mundial, llegando a disputarse el tercer lugar con el Real Madrid, al cual vencieron en penaltis, demostrando así el gran nivel y experiencia que habían adquirido.

En 2001, Necaxa llegó nuevamente a la final, contra el América, sólo que esta vez las Águilas corrieron con mejor suerte y se alzaron como Campeones. La gran popularidad del equipo y sus éxitos lo habían consolidado como un icono del fútbol mexicano, el cual dejaría su casa en la Ciudad de México para mudarse a la ciudad de Aguascalientes.

El estadio Victoria es la nueva casa de Rayos, el cual tiene capacidad de 23,000 personas y es uno de los estadios con mayor crecimiento en la actualidad, albergando actividades culturales, deportivas y de asistencia social como el Teletón 2004. Además es un recinto muy seguro y muy familiar, ya que no cuenta con malla protectora, lo que permite apreciar mejor los partidos, lo cual hace muy feliz a su afición hidrocálida que es cada vez más numerosa y fiel.

Los rayos sin duda son un equipo que se ha ganado el respeto de su afición, tanto capitalina, hidrocálida y nacional, y porque no decirlo, a nivel mundial; y que ha demostrado de que el ímpetu, el espíritu deportivo y el amor por el fútbol pueden hacer trascender a una institución que ha salido avante de muchas circunstancias difíciles y que, gracias a ello, ha dado más voltaje a su poderío en la cancha.

Fuerza Rayos. .:M:.

*Escrito originalmente para e.Metro, estación Salto del Agua