La preparatoria es una época de tu vida, en donde atraviesas por muchos cambios físicos y mentales porque es cuando te estás definiendo como persona y lo que quieres hacer con tu vida. Lo que es más curioso es que pocas veces se retrata esa lucha interna y externa con el suficiente realismo, es decir, con todos los altibajos de autoestima, descubrimiento de la sexualidad y aspiraciones a un futuro incierto.
Es por ello que no deja de sorprenderme “Glee”, literal significa coro o regocijo. Es una serie de televisión cómica-musical transmitida por la cadena FOX cuyo tema central son las relaciones de amistad, romance y compañerismo que se establecen entre los diferentes personajes de la serie que representan, a su vez, a las diferentes minorías de la sociedad. Lleva transmitidas 2 temporadas completas y está comenzando con su temporada que se adivina llena de drama y maduración por parte de sus personajes base.
A lo largo de cada capítulo, se cantan y bailan múltiples canciones que interpretan los integrantes del coro escolar “Nuevas Direcciones”, que es justamente el punto de partida de los personajes y todas sus aventuras en McKinley High. Además de que el productor Ryan Murphy siente una gran pasión por la música debido a sus actuaciones en musicales. Así como su deseo por crear un programa que sirviera como escape de una realidad oscura y violenta.
Glee nos transporta a nuestros años de preparatoria donde nos podemos identificar con alguno de los personajes o de las situaciones que se muestran. Lo cual, no significa que no podamos encontrar semejanzas entre la serie y la realidad aunque ya no tengamos 17 años, dándole un extra a una serie que ofrece música, drama, romance y diversión sin importar tu edad.
La variedad de personajes que interactúan en las tres temporadas es muy amplia y cada uno de ellos le agrega un algo especial a la serie, procurando representar a las minorías de una forma real y respetuosa.
Por ejemplo, está Artie que es un chico en sillas de ruedas que le gustaría tener una vida tan normal como fuera posible; Santana, que es un chica lesbiana latina ruda y que prefiere tener reputación de fácil antes que sepan que le gustan las chicas; o Quinn, que en su tiempo fue capitana de porristas y la chica más popular de la escuela para terminar embarazada perdiéndolo todo.
Es fascinante ver todos los matices que poseen los personajes de Glee porque no sólo es presentar a la chica popular capitán de las porristas (Quinn) que tiene como novio al mariscal de campo del equipo de la escuela (Finn), sino es ver cómo se desarrollan estos personajes y los cambios que les van sucediendo. Haciendo que sus intereses y caminos se separen, encontrando a otras personas que tal vez no pertenezcan a su círculo social pero que los hacen sentir mejor, como es el caso de Finn y Rachel –chica egocéntrica, excelente cantante-.
Todo esto procurando que se vea real, que no se dé simplemente porque es la mejor manera de que la historia avance y sea interesante. Ya sea que simplemente cambien de pareja o comiencen a tener un declive progresivo que culmine en la destrucción total de su apariencia.
Si bien, existen muchas cosas que no se pueden tropicalizar completamente a otros países, existen muchas otras en las que no puedes evitar la similitud; como lo es el trato hacia los nerds o los gays en las escuelas. A unos procuran apartarlos de toda interacción social hasta que son necesarios para trabajos escolares, mientras que los otros prefieren mantener sus preferencias en secreto para tener una vida tranquila.
En Glee, se pone de manifiesto las dos posturas con respecto a la sexualidad. Por un lado están Kurt y Blaine, que son dos chicos abiertamente gays y que además están orgullosos de serlo a pesar de todas las dificultades que eso conlleva. Mientras que por el otro lado están Karofsky y Santana que prefieren mantener una fachada antes que admitir lo que realmente les gusta.
Existen muchas formas de criticar y analizar a la sociedad en la que vivimos, de mostrar que existen otras formas de ver la vida y que la discriminación no es la respuesta correcta. Sin embargo, no existe ninguna otra que mezcle música y baile con una historia bien armada; y que además sea capaz de generar un fenómeno tan grande que al lanzar “The Glee Project” –fue un reality show que buscaba encontrar a un nuevo integrante para la serie entre los miles de fans- y “Glee Live! In Concert!” –la gira de conciertos que tomo lugar este año en Estados Unidos, Inglaterra e Irlanda- haya juntado a tantos fans de todas partes del mundo con historias similares a las de los personajes de Glee, donde todos y cada uno de ellos encuentra un poco de inspiración, consuelo y motivación en esos personajes que siguen adelante sin importar lo diferentes que sean o lo difícil u desalentador que pueda parecer su presente.
Creo que el principal mensaje que se puede rescatar de esta serie de televisión, bastante recomendable, es la apertura de pensamiento que muestra. No porque la sociedad haya decidido que ciertos comportamientos, actitudes, gustos y aspiraciones son los correctos significa que es todo lo que hay. Existen tantas formas de pensar y sentir como personas en el planeta y todas son dignas de respeto, sin importar si eres atractivo, porrista, de color, homosexual, punk, nerd, futbolista, cantante, oriental, bailarín, actor, casado, divorciado… todos tienen su trasfondo y son valiosos e irremplazables .:m:.

