La Charrería 1

El deporte nacional que muy pocos juegan

Domingo por la mañana, la luz del sol quema la piel, con mi mano derecha sostengo una cerveza escarchada, en la izquierda mi “texana” con la que me abanico para enfriar el sudor de la frente y bajar un poco mi temperatura, la banda toca y toca las de “Valentín”, las “del recodo” y en ocasiones una que otra de “marrano” claro una vez que las señoras y los niños ya no se encuentran cerca. A la sombra unos 39º y en el ruedo del lienzo vuelan sombreros ensalzando las “manganas a pie y a caballo” que ejecutaron mis amigos Diego y Armando “puerco” Fragoso. Así es… ¡estoy en una “charriada”!

Mi boca esta seca, mi cabeza tiene una ligera migraña, recuerdo algunos tropiezos la noche anterior en mis excesos y la verdad no recuerdo muy bien como llegue “al racho grande de la villa” tengo un poco de hambre y me apetecen uno de los excelentes tacos de “mixiote” de “doña pelos” así que me dirijo hacia ellos, ordeno, me siento y espero mientras le doy un trago mas prolongado a mi cerveza, saludo a los amigo y conocidos, miro a los niños jugar en los juegos del jardín, los niños con sus botas, pantalón de charro, “pachuqueña” y sombrero con “toquilla” de gamuza bordada, las niñas con su vestiditos de Adelita, china poblana, regionales y/o recientemente el “traje de charra”.

Comienzo a comer después de persignarme y mientras degusto mi taco de mixiote cierro los ojos y me percato del chirriar de las espuelas, del sonido de los cascos de caballo golpear el adoquín y de las risas de las señoras.

A mi lado derecho unos hombres cierran una compraventa, el “alazán” hijo de “cuarto de milla” fue vendido en $145,000.00 pesos en mi cabeza rápidamente hago una suma-resta-algoritmo-o lo que sea, caballo, mas silla, mas freno, mas remolque, mas caballerizas, mas el sueldo del “caballerango”, mas alimento, vacunas, herraduras, etc. no termine de hacer la suma por miedo a empacharme.

La charrería en México se ha convertido en un hobby, un deporte, un gusto, una pasión y un estilo de vida de elite. En México son muy pocas las personas, que no solo conocen la riqueza y el esplendor de nuestro deporte nacional, sino que también son muy pocas las que pueden seguir dentro de este gusto charro, la ignorancia y el no equitativo poder adquisitivo de nuestro país, han diezmado desgraciadamente el crecimiento de “fans” en esta actividad, que no solo es un deporte sino también un crisol de aspectos culturales que se remontan desde la independencia de nuestro país.

Nuestro gobierno debería tener un compromiso mas serio con el apoyo, impulso y difusión de este deporte, el fútbol casi termina de devorar los restos de un aspecto cultural tan propio y trascendente en la historia como lo es la charrería, casi no hay espacios serios para este deporte, a los medios no les importa y a los mexicanos lo mexicano tampoco. La charrería se remonta al siglo XVI, en el virreinato español, en el cual se les estaba prohibido a los indígenas poseer o montar caballos, solo algunos podía poseer y ser jinetes como a los tlascaltecas aliados a la corona española y criollos, ya que era una necesidad por las labores de ganadería y pastoreo en las haciendas de ese tiempo, así es como se origina el hombre a caballo en México.

Estos hombres a caballo que eran extraordinarios jinetes fueron conocidos como “chinacos” por su mestizaje y sus funciones se limitaban a ser caporales o vaqueros, es decir al pastoreo y cuidado del ganado entre otras actividades. Fue en el año de 1861 durante el gobierno de Benito Juárez que el General Ignacio Zaragoza creo el “Primer cuerpo de Rurales” integrados por estos jinetes mestizos que se encargaban de perseguir criminales por poblados y caminos rurales. Después durante el mandato de Porfirio Díaz, estos jinetes experimentados fueron conocidos por garantizar la seguridad y la ley, estaban uniformados con trajes de charro color gris, portaban una reata para lazar, machete, pistola, rifle o carabina y una lanza o estandarte.

No hay que confundir al “charro” con el “mariachi” ya que el primero es un jinete experimentado y el segundo es solo un músico que porta el traje de “gala charro” que después explicaremos con mas detalle. Como dato curioso los charros fueron hasta antes de la revolución mexicana vistos como una especie de “samuráis” del antiguo Japón ya que ellos eran la voz y voluntad de su patrones hacendados, eran los terratenientes que cuidaban el orden en el campo y a pesar de tener orígenes indígenas gozaban de un estatus social superior al del campesino ordinario. Después de la revolución Mexicana los hombres a caballo fueron admirados como “súper héroes” para los niños y “RockStars” para las jovencitas, es por eso la popularidad del hoy fallecido Pedro Infante creando el icono del “macho” jinete, músico, alegre, bebedor, mujeriego, bravo y jugador lo cual solo es un estereotipo muy alejado de la realidad.

Hoy en día las asociaciones de charros en México representan una reserva militar que debe prestar servicio cuando la nación se los pida, estipulado en el diario oficial de la federación, es por eso que también desfilan el 16 se septiembre y pueden portar armas de fuego como civiles. Actualmente son muy pocas las personas que rescatan y defienden el “deporte nacional” gracias a los empresarios, artistas y políticos que integran las listas de socios de estas agrupaciones charras.

Se le llama deporte nacional por que existe un puntaje y control al calificar las “suertes charras” y se enfrentan 3 equipos conformados por 6 integrantes cada uno, son nueve las actividades que estructuran este deporte, como lo son las “calas” que consiste en calificar la habilidad que tiene el jinete para mantener el control de su caballo, después los “píales” que consisten en lazar a una yegua por las patas traseras, como rápido ejemplo después las “colas”, jineteo de toro, “ternas”, jineteo de yegua, “manganas a pie y acaballo” y finalmente el “paso de la muerte” que explicaremos con mas detalle en el próximo articulo.

La charrería no pide auxilio por que no va a desaparecer, la charrería pide respeto por que la ignorancia a este deporte ecuestre, lo ha etiquetado como un chiste durante muchos años confundiendo al charro con el mariachi. Así que cuando escuches de nuevo ¡estoy en una charriada! Te recomiendo no burlarte… puede que sea el hijo o dueño de la empresa en la que labores. .:m:.