Retrato del imaginario indígena
Les confieso que antes de escribir pasé viendo en Youtube varias películas de la India María (“Tonta, tonta pero no tanto”, “El que no corre… vuela” y “La Presidenta Municipal”), y todas –además de una sonrisa- hicieron brotar en mí una gran duda y tristeza: lo que significa ser indígena.
Una mujer ignorante, que es rechazada por su aspecto, que es llamada “india” de manera despectiva, que va a la capital buscando quién pueda ayudarle en algún problema de su comunidad… tal vez de esa manera podamos resumir la llegada a escena de este personaje. La comicidad, las piruetas y golpes que María Nicolasa Cruz tiene que dar al enfrentarse a los problemas son una buena manera de suavizar una dura critica social hacia los mexicanos.
Una escena en “El que no corre… vuela” (1982) me dejó sin palabras: “No deberían dejarlas entrar al Distrito Federal”, frase pronunciada por una mujer que salía de una estética y que fue asaltada –justo cuando María pasaba frente a ella. La frase “no deberían dejarlas entrar” me puso a pensar en cómo el contexto capitalino está muy aparte a la realidad del muchas partes del país, como si entre mexicanos fuésemos ajenos, desconocidos… una xenofobia hacia nosotros mismos. (Ver escena en Youtube [] 4:21).
Sin saber leer ni escribir, María es capaz de resolver problemas, mostrándose honrada y comprometida en ayudar a los demás, dejando ver que la inocencia sea –tal vez-la solución a muchos de los problemas de nuestra nación.
Las películas que se volvieron icónicas
Así como muchas de las películas de Cantinflas, la India María, en los filmes contemporáneos al “mimo” de México, tiene un fuerte compromiso social y de crítica, por ejemplo la manera en que enfrenta a los líderes charros en “La Presidenta Municipal” o al conservadurismo religioso en “Sor Tequila”. Esta crítica hacia algunos vicios de la mexicanidad puede quedar diluida entre lo cómico que es ver a una mujer pelear en nahuas y huaraches -y más cuando las escenas de nuestro país de los setentas nos parecen lejanísimas, no obstante hay realidades que parecieran eternas en nuestro contexto social: el abuso, la ignorancia, la intolerancia…
La mujer interpretada por María Elena Velasco es una muy buena representación de ese sueño indígena de salir del pueblo, un sueño que la mayoría de las veces es una pesadilla, una obligación para la subsistencia en una tierra lejana de oportunidades.
Dejando de lado la crítica social de la India María, está de más decir que es una de las comediantes más respetadas y queridas de nuestro país. Su presencia permanente en las películas de domingo en el Canal de las Estrellas, ha servido para que la mayoría de nosotros haya visto alguna de sus películas e identifique perfectamente su manera de hablar.
Una comicidad basada en la elasticidad de María ha dado la oportunidad de que la actriz haya permanecido durante decenas de películas manteniendo el mismo personaje, pues esa María puede ser cualquier María, una monja, una alfarera o campesina; pero ese personaje quedaría incompleto sin Filemón, su fiel burro. Ya sea que aparezca o no en escena, Filemón estará presente como amigo de batallas de María Nicolasa.
Algo que tienen las películas de los setentas y ochentas en cuanto a comedia es la utilización de largas escenas de canciones, baile o acciones de destrucción de la paz. Por ejemplo en “Sor Tequila” se le invierte mucho tiempo al vuelo en helicóptero para llevar al padre al hospital, o en “El que no corre… vuela”, las escenas en el auto o de lucha libre; al igual que la toreada en “La Presidenta Municipal” .
Esto puede –en esta época- parecer cansado al espectador y quizá sea uno de los puntos en contra de esos filmes, no obstante sólo tambalean un poco el humor de esas películas.
La cinta, que para un servidor es el mejor, es precisamente la último que filmó: “Las Delicias del Poder” (1992). Un humor más moderno, con otro uso de palabras y con la mismas características de la India María; son la antesala de un cambio que se acercaba, una transición en el poder que, analizada en el 2011, puede resultar profética, pues Vicente Fox, como empresario y persona de élite, se acercó al pueblo a través de su vestimenta y manera de hablar… tal y como la transformación de Lorena Barriga tras el accidente.
Al final, todos regresan a sus papeles y la india regresa a su pueblo, a la realidad… tal y como la mayoría de los mexicanos utilizamos nuestro pasado indígena, como un orgullo momentáneo, un instante de “raza de bronce” u orgullo nacional, que pasa de moda en el instante en que usamos “india” como despectivo.
La India María, un personaje cómico, alegre, luchón, inteligente a pesar de su ignorancia. Seguramente pasarás un buen rato de domingo viendo una película, que –sin más reflexiones- te secará una sonrisa con humor inocente. .:m:.

