A través del tiempo, la generación de fenómenos de asociación ha sido uno de los componentes más importantes para la germinación de movimientos culturales. Las diversas formas de vida son, sin duda, el reflejo de lo que acontece cuando una ideología, una apariencia en común, un sentido de pertenencia, da lugar a la conformación de una identidad, ya sea colectiva o individual.
Esta continua búsqueda de la identidad, se vio reflejada con mayor intensidad, en los últimos años de la década de los 50, en la que observamos la conformación de grupos en busca de una representatividad, generando una contracultura. Sin duda, los cambios estructurales dentro de la política, la economía y por tanto, el cambio de la sociedad, generaron la reaparición de las tribus como adecuación al medio. Un ejemplo muy claro de esta fuerte demanda social la observamos en la aparición de los “hippies”, en los E.U.A, los cuales se distinguían por la consigna de “amor y paz”, el uso de la llamada “hierba” y la utilización de signos considerados psicodélicos. Observamos claramente la formación de una ideología, una apariencia, una forma de actuar, y por tanto, de vivir.
Esta tendencia, es asimilada en Europa y adecuada a la sociedad actuante. La globalización, hace que la proliferación de grupos se extienda a través de los territorios occidentales. Por tanto, la creación de tribus masificadas.
En la actualidad, ciertas tribus pueden ser claramente diferenciadas a través de un aspecto en común. Sin embargo, aun cuando el aspecto nos puede dar una clara referencia a la tribu perteneciente, queda la probabilidad de que simplemente sea resultado de lo que la moda dicta. El anterior punto puede ser contradictorio, pues las tribus urbanas se distinguen por el intento de exclusividad en apariencia, intentando ser un sector social bastante diferenciado.
Estos grupos urbanos han tenido gran concentración en países como Alemania, Inglaterra, Francia, España y es indudable el impacto de ellas en el territorio mexicano. Entre las tribus con mayor número de adeptos en Europa, encontramos algunos grupos como los “neohippies” que como el propio nombre lo indica, son un residuo muy vago de los hippies de los años 60. Conservan el amor a la naturaleza y el pacifismo. Se les reconoce por vestir con telas indias, motivos étnicos, y la utilización de perforaciones.
Muy por el contrario de esta ideología pacifista, se encuentran los “skinheads”, los cuales sustenan su ideología en el nacional-socialismo. Se les reconoce por un carácter violento, el cual es expresado principalmente hacia inmigrantes y homosexuales. La vestimenta que los define es pseudo-militar.
En contrapartida al grupo anterior, se encuentran los “S.H.A.R.P”. (Skinheads Against Racial Prejudice), los cuales abaten la ideología “skin” como el nombre refiere, su apariencia es similar a la de los “skin” sin embargo, se identifican por la utilización de colores granate.
Los punk son un grupo localizado básicamente en Gran Bretaña. Sus características son el odio a las normas y la música punk, su estética va acompañada de perforaciones, peinados con cresta y la utilización de accesorios, como cadenas.
Otro de los grupos importantes y que tienen gran incidencia en México son los “darks” o góticos, los cuales utilizan el color negro y ropa con tendencia barroca. Este grupo se caracteriza por escuchar música como el “New Wave” y tienden a la rebeldía. En la Cd. de México observamos una gran concentración de este grupo en el mercado del Chopo.
Los “skaters” son un grupo que proviene de los E.U.A. Utilizan el monopatín como medio de identificación y se autodefinen con el lema, “hazlo tú mismo”.
Las nuevas tendencias tribales apuntan a grupos como los “dubber”, que actualmente se localizan principalmente en Francia, se inclinan por los productos ecológicos, el comercio justo y la manifestación de la paz. Su aspecto puede ser de pantalones miméticos y ropa con mensajes ecoambientales.
Sin duda, existen un sin fin de tribus, pues cada medio proporciona una adaptación a las necesidades del grupo en cuestión, o la innovación de las mismas.
Un claro ejemplo de ello se encuentra alrededor, en donde las etiquetas sociales se ven asimiladas con gran naturalidad, el lenguaje síntoma de ello. No debemos ir muy lejos para descubrirlo, simplemente basta con recordar aquel chico que utiliza ropa de marca y que se expresa de una determinada manera para aglutinarlo en los denominados “fresas”. La naturalidad de la articulación social contemporánea hace que estas tribus sean en ocasiones, desapercibidas, por hallarse en lo cotidiano.
Cabe aclarar que no debemos de ser rígidos con estos grupos, pues ser deterministas con el aspecto o ideología puede ser un caos, más aún cuando se trata de seres humanos.
No cabe duda, que la búsqueda de diferenciación se halla cada vez más arraigada en el individuo como búsqueda de una identidad propia, que a su vez lo estreche a una comunidad, tratando de dejar atrás ese afán individualista que crea el rotundo sentimiento de soledad, el inmenso mal del siglo XXI. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Juárez

