“…en un primer momento [¨…] los oprimidos, en vez de buscar
la liberación en la lucha y a través de ella,
tienden a ser opresores también o subopresores.
La estructura de su pensamiento se encuentra condicionada
por la contradicción vivida en la situación concreta,
existencial en que se forman. Su ideal es, realmente,
ser hombres, pero para ellos, ser hombres, en la contradicción
que siempre estuvieron y cuya superación no tienen clara,
equivale a ser opresores…”
Paulo Freire
México, siglo xxi, 2006, agosto…
La Ciudad de México se encuentra inmersa en un insólito proceso en el que los ciudadanos se debaten entre dos ideologías, entre dos partidos, entre dos Méxicos. Al igual que diversos países a lo largo de la historia, el nuestro comienza a dividirse en dos facciones una abanderada con el amarillo color del sol y la otra pronunciándose por el azul profundo.
Pero ¿desgraciada o afortunadamente? esta división no sólo implica la gama cromática, sino reacciones civiles que hacía mucho tiempo no se observaban, así como una palpable fraccionamiento ideológico que permea en todos los ámbitos cotidianos de nuestro país y, de manera directa, de la Gran Ciudad de México.
El tema más recurrente en estas últimas semanas es el que cuestiona la existencia de un fraude electoral tras las votaciones para presidente el dos de julio y el recuento de los votos exigido por la Coalición por el Bien de Todos. Los campamentos estacionados sobre Av. Reforma, con todo lo que éstos conllevan: una forma de expresión y de abogar porque la corrupción en este país y la injusta distribución de la riqueza; pero también una acción con graves efectos para los ciudadanos que desarrollan parte de sus vidas en esa zona y un terrible daño para la política de nuestro país y la sociedad en general.
¿Argumentos en una y otra dirección? Muchísimos, importantes intelectuales apoyando ambos bandos, excelentes propuestas en pro de la gobernabilidad y el desarrollo de las clases más pobres del país surgen en uno y en otro partido; ciudadanos mexicanos apoyando, creyendo y actuando también por los dos candidatos. Es por todo esto que no creemos que las cosas sean tan simples y que se puedan esgrimir juicios simplistas a favor o en contra. Tomar una postura resulta capital, se trata del destino de nuestro país y debemos actuar, siendo mejores mexicanos, preparándonos, trabajando para lograr una cultura social, una cultura cívica que permita un avance real para que todos tengamos una mejor calidad de vida y no solo unos cuantos, para que todos podamos acceder a las mismas oportunidades, y sobre todo para alcanzar la bonanza que éste país ofrece.
Bueno, de en medio de esta disertación… sobre la que estamos saturados por todos los medios de comunicación, brinca a la palestra una pregunta: ¿de qué se trata la democracia? ¿qué onda con esa palabrita tan manoseada estos últimos días? ¿existe hoy en día, en México su esencia en alguna parte? ¿podemos calificar los hechos de estos últimos días cómo democráticos o realizados a favor de la democracia? Según el Diccionario de la Real Academia Española, democracia viene del griego y es “… la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno…” Si el poder para cambiar las cosas que no nos gustan reside en el pueblo ¿se vale que un sector del pueblo afecte a otro? Pareciera que el significado de la palabra democracia se está convirtiendo en sinónimo de impunidad. Y… relacionando todo esto con el tema del número de nuestra revista: ¿evitarlo, actuar? esa es una buena razón para estudiar. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Normal

