¿Se acaba el amor?

El amor es un sentimiento que inclina el alma y ánimo hacia algo o alguien. Nacemos con el amor, de nosotros depende su existir. Existen varios tipos de amor y de amar.

Muchas veces confundimos el amor con el sentimentalismo o las impresiones, pensamos que llega por un momento y después se va, así como si nada; sufrimos, nos desadaptamos y esto impacta en nuestra conciencia y en nuestra vida.

Encontraremos y definiremos el amor plenamente teniendo una amistad, un conocimiento con el entorno en que nos encontramos y convivimos. Se tiene una relación porque una persona es agradable, nos ayuda a remediar nuestros problemas, necesidades o soledad; sentimos protección, nos conviene y mil razones más. Si rompemos esa relación no sabemos sublimarla y presentamos cambios conductuales, en algunos casos quedamos con decepción, tristeza o caemos en una depresión y, ¿qué pasa? Manifestamos emociones explosivas, ya que no obtenemos lo que queremos y nos frustramos, nos sentimos fracasados y quedamos huecos, con el espíritu y el organismo afectado.

De igual forma, podemos confundir el amor y el enamoramiento, creemos encontrar seguridad y protección en nuestra pareja, siendo es únicamente un trastorno de necesidad, es decir, nos sentimos cautivados por alguien que nos atrae. Aquí no podemos hablar de un verdadero amor, no hay conocimiento mutuo, se busca la aceptación, protección o algo de lo que carecemos. En el caso de pareja nos lleva generalmente al sexo, ese sexo que cada día es más común y aceptado por la sociedad, sin percatarnos de todos los problemas que acarrea: físicos, emocionales, sociales y morales.

El sexo sin amor, solo por pasión y condicionado no lleva a nada, sólo un momento de placer o frustración ¿y el amor espiritual, el cariño, el afecto?

En muchos países los valores morales tienen un sentido relativo, se están perdiendo, nos estamos olvidando de nuestras creencias que son principal fuente de riqueza espiritual y humana, se pasa sobre todo sin importar la estabilidad e igualdad de los derechos humanos y se destruyen los recursos naturales, el hombre está llegando a un caos sin fe, sin dirección, solo se está importando así mismo y sobresalen los que tienen más poder.

Es muy común escuchar esta frase en los matrimonios y parejas de hoy “ya no aguanto, es que ya no es lo mismo, no entiendo qué pasa, se acabó el amor”. ¿Será que debemos resignarnos a una vida sin amor duradero, lleno de contrastes entre la felicidad, el egoísmo y el vicio? No. Debemos tener claro que el amor no se acaba. Fuimos creados con amor y por amor de un Ser Superior.

Algunos medios de comunicación han reducido el amor a un objeto comercial o lo que es peor a un superficial sensualismo. Lecturas equivocadas del hedonismo por ejemplo, consideran el placer como único fin de la vida, ese amor barato se termina pronto, no hay nada más que esperar de él.

Se puede caer en el libertinaje, sin principios ni moral ni espiritualidad, no hay reglas para gobernar la actividad libre del hombre y la mujer. No se escucha la conciencia ni hay integridad, son vanos y egoístas, algunos esfuerzos fracasan y se complica la vida. De ahí vienen las falsas huidas de la desesperación como la drogadicción, alcoholismo, embarazos no deseados, suicidios y demás situaciones que poco a poco acaban con la felicidad.

El amor es eterno, simplemente porque viene de Dios que es infinito amor. Se pasa por varias etapas para llegar a tener un verdadero amor que inclina el ánimo hacia lo que nos place el conocimiento y el trato.

Muchas veces el amor se queda estancado en un estado infantil, solo quiero que me quieran y que me den, porque te necesito y me conviene, esto es un amor egoísta.

El amor exige comprensión, libertad, ser compartido con un crecimiento recíproco, buscando el bienestar de ambos. Como en la construcción de un edificio, se necesitan cimientos, así también en la pareja, un corazón y una cabeza sólidos y unidos; los detalles son fundamentales para alimentar el fuego. Si somos capaces de cuidarlo y crecerlo con un te quiero, un beso, algo que te aliente se reanimará. Es básico animarse mutuamente, saber perdonar, el respeto y la aceptación de cómo es la pareja con sus aciertos, logros y fracasos, así como con sus defectos y manías para poder ayudar y corregir los errores sin lastimar.

La mayoría de los problemas de convivencia, se resolverán con la comunicación y sinceridad, creando un clima de confianza. Tener un momento adecuado para hablar con un diálogo tranquilo, sin culpar ni reprochar, saber escuchar y perdonar.

La palabra sinceridad derivada del latín sin ceram, refiriéndose entre otras cosas a los afeites para disimular las arrugas. La sinceridad, decir siempre con claridad lo que se hace, lo que se piensa, se siente y se vive; es sumamente importante para todo diálogo, acción y aclaración.

A muchos no les gusta hablar de dios, pero para algunos podemos decir que el amor debe estar coronado por Su Amor. Sólo así podremos constatar que el amor perdura y sobrevive a cualquier tormenta.

El amor es como el oxígeno para poder vivir. .:M:.

*Escrito originalmente para e.Metro, estación Juárez