Poesía Metro
Cubo tras cuadro y recuadro,
tu brazo sobre el mío
y yo cuadrado en tu brazo.
Principio y fin, circulando el cuadro,
no cuadra en mi vida
por ti descuadrando.
Cuatro lados, cuatro brazos,
sólo besamos los vértices y
ángulos rectos trazamos.
Hermoso cuadro el nuestro,
no cuadrando en él,
lo torcimos, lo hicimos rombo.
Cuantas cuadras nos separan
nos une un sólo cuadro, entonces,
¿Por qué separar lo cuadrado?
Cuadra y piensa, sentada,
tú en la base, yo en un lado…
así hacemos al cuboide un cubo.
Al final del cuadro, otro
y en el cuadro sólo a ti,
cuadrándome y siendo tu marco.
Recuerdas, esa piedra nos descuadró;
estando tú y yo cuadrando,
sintió envidia de nuestros ángulos.
Saltando de cuadra en cuadro,
no sé quién sigue al otro,
no supe y no supo a más.
Entonces, te elevé al cuadrado,
cubo de formas rectas,
ahí te encontré y no había trapecio.
Volví a buscarte, cubo:
dos aureolas más dos ventrículos,
fue lo que hicimos paralelo;
Cuatro piernas, cuatro manos,
cuatro ojos y otros más,
transformamos en ángulos.
Justo, regresé a las cuatro,
y en mi cuarto no hubo forma,
nada en las tetra paredes.
Y empecé a hacer perímetros,
mientras juntaba cuatro líneas,
para nuestro próximo romboide.
Y sí, deshicimos triángulos y círculos;
desde ese entonces no más figuras,
Sólo los cuatro lados.
.:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Universidad

