Con cada día que pasa, el clima se vuelve más “navideño”. Cielos de un azul tan intenso que no sé como describirlo, un viento frío en las mañanas-tardes pero sin llegar a ser helado y cielo estrellado por las noches con constelaciones más familiares que las de verano.
Todo esto, quiera o no, suena a clima decembrino. Donde lo único que quieres es acurrucarte bajo una manta, tomar un poco de chocolate caliente y ver un película en la comodidad de tu casa, o en su defecto pasear tranquilamente por las calles mientras ves las copas de los árboles moverse. Y sin embargo, aún estamos en octubre y el invierno no ha terminado de llegar.
Es muy curioso, como nuestra mente ya asocia ciertas características del clima con temporadas “mágicas”. Porque no podemos negar, que todo Diciembre está lleno de magia, esperanza y un algo diferente en el aire. Claro que no podemos desechar que este ambiente frío y despejado, de cierta manera, también le corresponde a Octubre-Noviembre con Halloween y el Día de Muertos. Esas noches estrelladas sin luna que incitan a intercambiar cuentos de terror o espantar a los incautos que podamos, ejercen una atracción tan primaria que muy pocos se pueden resistir a ella. Siendo tan divertido tanto para grandes como para chicos, una noche que nadie se quiere perder desde que nos disfrazamos o asustamos a alguien por primera vez.
Si bien, el frío puede ser un pequeño inconveniente he de admitir que existe algo relajante en que el aire frío acaricie tu piel. Es como un llamado a la aventura, a salir de tu rutina diaria y cambiar aunque sea por una vez tus actividades. Es un reto, atreverte a pasear y disfrutar de algo que la mayoría de las personas no perciben o dan por sentado. Al fin y al cabo, ya casi es diciembre y DEBE de hacer frío ¿cuál es la novedad en ello? Pero si te lo pones a pensar detenidamente, es toda una novedad ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste solamente del viento o de ver las estrellas por la noche?
Nos encontramos tan envueltos en el ajetreo de nuestra rutina que damos por hecho todo lo que nos rodea y perdemos la fabulosa habilidad de maravillarnos por algo tan simple como un cielo azul o una noche estrellada, sobre todo en esta época del año donde parece adquirir un nuevo color ante los ojos que saben que ver .:m:.

