La película de vampiros de nuestra generación
Los seres humanos hemos buscado desde siempre la inmortalidad. A lo largo del tiempo hemos inventado diferentes fórmulas para aferrarnos a este mundo por medio de diferentes ritos, plegarias y conjuros…
Si al conjuro le agregamos el velo del misterio y la belleza, la intensidad de la pasión y del peligro, junto con la vitalidad del amor, tenemos la fórmula perfecta para compartir con alguien toda la eternidad.
Desde lo más profundo del deseo y la fantasía numerosos autores –algunos ya clásicos en el mundo literario- han acariciado el romántico ensueño de transitar a través del tiempo de la mano del ser amado. Inspirados en el lado gótico de la vida -en el que de repente suceden verdaderas historias mucho menos creíbles que la más aventurada ficción- recrean intensas sagas en las que el amor y la muerte rodean cada instante, en el camino de la magia y la perpetuidad.
Los vampiros han protagonizado la imaginación romántica de miles de personas de todas las épocas. En nuestra modernidad estos seres, se han confundido en las sociedades que habitamos desde los primeros susurros de Nosferatu y las cartas que narraban la terrible historia del conde Vlad Dracul, hasta el drama existencial de Louis Pointe Du Lac al terminar con la vida de alguien y la perfección de Lestat de Lioncurt en prácticamente todo lo que hacía. No vivos, poseedores del “don oscuro”, los vampiros siempre aparecen elegantes, refinados, cultos y, ante todo, sobrenaturalmente hermosos.
Cada generación tiene su novela de vampiros”. Y desde hace ya un rato, “cada generación tiene también su película de vampiros.
Crepúsculo es la primera película de la saga creada por Stephenie Meyer, joven escritora nacida en Connecticut, Estados Unidos en 1973. Twilight es el nombre en inglés del libro inaugural de la pentalogía vampírica de la que se desprende la película y que lleva ya una buena cantidad de copias vendidas por todo el mundo. Dirigida por Catherine Hardwike y producida por Mark Morgan Crepúsculo fue recientemente estrenada en las salas de cine mexicanas.
La historia, como era de esperarse, nos narra la tensión romántica entre una hermosa chica Bella (Kristen Stewart), quien acaba de mudarse a Forks con su padre y da la nota diferente en el poblado y un atractivo muchacho llamado Edward Cullen (Robert Pattinson), quien en realidad es un vampiro.
Llena de excelentes tomas fotográficas, buenos efectos especiales –nada pixeleados- y una agraciada banda sonora encabezada por el Claro de luna del compositor impresionista Debussy, Crepúsculo ofrece una historia de intenso amor adolescente que, a pesar de sus múltiples escenas cursis, consigue que la trama te tenga atrapado de principio a fin.
La novedosa fórmula en la que los vampiros viven en una armoniosa familia, son vegetarianos y no les pasa nada grave cuando el sol los ilumina, invita a creer que cualquiera de nosotros puede enamorarse de alguno de ellos y a que deseemos vivir cerca de algún misterioso bosque en espera de un apasionado beso.
Completan la historia las novelas Luna nueva, Eclipse, Amanecer y Sol de media noche, que al parecer está inconclusa, de las que con seguridad podemos esperar sus réplicas fílmicas.
Seguramente Crepúsculo será la película de vampiros de nuestra generación pero, mientras el tiempo decide, hay que verla y también leerla.
.:m:.

