En los años 40 México soñaba muy alto, la economía crecía pues nuestro país -por fortuna- se había mantenido alejado de la Segunda Guerra Mundial, lo suficiente para mantener su desarrollo; con ello se prometía un futuro próspero y en el que las familias crecerían a la sombra de la educación y modernidad del ya entrado siglo XX. Fue entonces que para la década de los 50’s, el 20 de noviembre de 1952 para ser exactos, se inauguró la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México. Un espíritu que había prometido hablar por su raza parecía lo estaba haciendo una vez más, le decía al mundo entero que los mexicanos tenían ganas de ser grandes de volver a ser ese pueblo líder de hace siglos pero moderno, con una nueva actitud ante su papel dentro de la gran obra mundial.
Hace ya 18 años visité por primera vez CU, mi prima Karina quien cursaba la carrera de Arquitectura me llevó a manera de excursión, pero yo creo que vio en mi un potencial PUMA, pues aunque parecía sólo un paseo para patinar con mis nuevos “en línea”, la verdad recuerdo con mucha chispa y dolor en mi estomago lo impactante que fue ver mi sueño realidad; de niño pensaba en un lugar ordenado, verde, donde pudieras leer, jugar y vivir tranquilo, donde la convivencia fuera más que un tormento diario, un feliz acontecimiento.
Y así parecía ser la Ciudad Universitaria, a todos lados donde posaba mis – en ese entonces – pequeños y brillantes ojos cafés, sólo se veía armonía. Enserio se respiraba algo para mí -hasta hoy- mágico. Recuerdo lo impactante que fue ver un edificio de más de diez pisos lleno de libros y que hubiera mucha gente… leyendo (Biblioteca Central – O’Gorman, Saavedra y Martinez); chicos tirados en el pasto besándose bajo la sombra de uno de los hermosos arboles que pueblan el campus, grupos de muchachos en bata blanca jugando fútbol en medio de las Facultades de Química, Medicina y Odontología. Parecía que alguien había visto dentro de mi cabeza y era shokeante poder admirar un sueño hecho realidad, estuve acostado de panza por un buen rato con los codos en el pasto sosteniendo mi cabeza y pedí (ahora si se puede decir) estudiar en ese lugar.
Todos me podrán decir que eso: los besos, el fút y demás se da en todos los campi y es cierto, lo que no se encuentra en ninguno otro es la verdadera expresión innata de la libertad, esa es la magia de CU, se respira libertad. Todo el mundo goza de libre expresión, hace los espacios suyos, habla, debate, dice, pinta, expone, todos son diferentes pero ninguno es excluido. Recuerdo ver carteles que de forma muy clara organizaba un mitin en contra del Gobierno con palabras y afirmaciones a las que hoy ya todos nos hemos acostumbrado en los medios.
No en detrimento de otras casas de estudio, aclaro que el propósito de las mismas no les permite tener tanta libertad y si bastante control lo cual tiene por supuesto un valor importantísimo también para la formación juvenil. Pero en la UNAM siempre ha existido un propósito por sobre todos, es educar sobre bases científicas todo aquel conocimiento que exista sobre la faz de la tierra no importando si este es a fin o no a la corriente política o religiosa del gobernante en turno, pues sirve como lumbrera a los mexicanos quienes tienen el derecho humano universal de ser educados y decidir con conciencia como y para que ocupar los conocimientos que adquieren. Incluso los conocimientos que se llegan a impartir pueden ir en contra de las tradiciones del pueblo o de su moral autoimpuesta, pero eso no quiere decir que se deban destruir, solo están ahí para una lucha de ideas en la que no gana ninguna simplemente se elige a la que nos dirija a un estado emocional de compromiso con nosotros mismos y el mundo.
Eso me encanta de C.U. es un volcán de donde explotan ideas, las más insensatas, las más geniales y las mas revolucionarias; en ella se han forjado ideas tan nobles y bellas que entre sus filas desfilan algunos premios Nobel. Como toda buena idea genera mas ideas, C.U. es creadora y alojadora de las ideas que en el futuro espero manejen nuestras vidas.
Las ideas son las mas poderosas herramientas con las que podemos cambiar nuestra vida, una idea tiene fuerza propia y si la propagamos a través de las personas y el tiempo y esta perdura (como las buenas ideas suelen durar) la idea es inmortal, los seres humanos podremos morir generación tras generación, pero las ideas sobrevivirán a sus creadores. Y así permanecerá C.U., una gran idea inmortal pues hace 3 años fue nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad, una prueba mas de que las buenas ideas perduran mas allá que sus creadores.
Y también las ideas que surgen de aquí son inmortales, el movimiento del 68 tuvo su cuna en este lugar, los estudiantes pensaban que no era justo el país en el que vivían y que unos juegos olímpicos no eran la solución a sus problemas, muchos murieron, otros aun siguen por aquí y aunque un octubre de octubre hubo muchos balazos, se demostró también que “las ideas son a prueba de balas”.
Cuidemos las grandes ideas, si descubres una, compártela y ayuda a que se haga inmortal. .:m:.

