Ay! Tlaquepaque pueblito
Tus olorosos jarritos
Hacen más fresco el dulce tepache
Para la birria, junto al mariachi
Que en los parianes y alfarerías
Suenan con triste melacolía.
Ah! Qué hermosa es la época patria llena de colores verde, blanco y rojo, de gente gritando lo grande que es nuestra patria y cultura con un enorme: ¡Viva México!; de comida deliciosa como los chiles en nogada, el pozole, tostadas y de dulces típicos como alegrías, obleas, merengues, de tequila y cerveza. Cómo no recordar año tras año el porqué hoy en día somos un país libre. Y cómo no celebrar toda esta alegría cien por ciento mexicana con un buen Mariachi, gritando a todo pulmón la letra de esas composiciones que tanto nos deleitan el alma como Cielito Lindo (dedicado a todas las bellezas mexicanas), el Son de la Negra, o pa’ los dolidos, El Rey. Sin duda el Mariachi es uno de los símbolos más representativos de nuestro país.
El Mariachi no es un simple invento personal, es el producto de la cultura mestiza, religión y música la cual surgió desde los años 1500. El Mariachi tiene sus orígenes en el estado de Jalisco, mucho se ha hablado su origen, una de las hipótesis es que los sones del mariachi provienen de los indígenas Cocas de Cocula, que es un municipio de la Región Valles del estado de Jalisco, y es conocido como la cuna del Mariachi.
El nombre Machi contiene un aspecto religioso en sus letras, ya que durante el proceso de evangelización, los indígenas de Cocula empezaron a adorar a la Virgen “María del Río”, cuya imagen fue descubierta mientras unos campesinos araban la tierra. Dicho hallazgo fue el despertador de la devoción de los habitantes de Cocula y en nombre de la Virgen se crearon cantos de alabanza, del que, según los investigadores, nació la palabra “Mariachi”.
En uno de los párrafos de la alabanza que crearon para esta Virgen, se lee “Maria ce son” que según los estudiosos significa “la Canción de María”. Al pronunciar “Maria Ce…” parecía que decían “Maria Shi” o “María She” que al pronunciarse rápido suena como “Mariachi”.
A principios del siglo XX, la música del Mariachi era discriminada por la alta aristocracia, algo así como poner a un niñito fresa y con dinero que viva en una zona exclusiva de la ciudad a escuchar charangas (no digo que esto sea una regla), la música del Mariachi había permanecido a un nivel rural, de donde se originó. En los primeros años del siglo veinte y durante la revolución mexicana cuando se consideró al mariachi como un elemento pintoresco de nuestra cultura, el incremento de su popularidad le hizo aparecer en foros citadinos, y hasta a oídos del mismísimo Porfirio Díaz fueron a parar.
En 1907 Porfirio Díaz utilizó la música de mariachi para una fiesta ofrecida al secretario de estado norteamericano Eliu Root. Se dice que fue ahí la primera vez que un Mariachi se vistió del atuendo ya característico de charro. Ya que anteriormente se describe a estos grupos vestidos a las usanzas de los hombres de campo; los instrumentos que llevaban en aquel entonces con los que empezaron eran violines, vihuelas y guitarrones.
Ahora bien, imaginen a un norteamericano o a un japonés vestido de charro tocando Cielito Lindo. Hoy en día, los Mariachi interpretan sus melodías no sólo en México, sino en muchas ciudades de Estados Unidos y del mundo, logrando acaparar el gusto del público extranjero.
Sin duda alguna el Mariachi forma parte fundamental de la cultura mexicana. Es adorable ver como compositores como José Alfredo Jiménez con un sin fin de canciones entre las que se destacan “Cuatro Caminos”, “Amanecí en tus brazos” que la escribió para Lucha Villa, “El Rey»” la compuso con dedicatoria a Alicia Juárez, para Irma Serrano “La Tigresa” compuso “Si nos dejan” (imagino que antes era hermosa).
Sin duda alguna la mujer inspira en los compositores mucha pasión y sentimiento para escribir bellas letras, unas de amor y otras de decepción. Otro compositor orgullo mexicano fue Rubén Fuentes Gassón, autor de “Qué bonita es mi tierra”; también escribió uno de los mejores sones, que es mi favorito: “La Bikini” que, posteriormente cayó en manos de Luis Miguel a quien no le quedó nada mal. Aquí un poco de su letra:
No permite la quieran consolar
Dicen que alguien ya vino y se fue
Dicen que pasa las noches llorando por el
La Bikina, tiene pena y dolor
La Bikina, no conoce el amor…
Un cordial saludo, y felices fiestas patrias.
Amen, gocen y vivan la música. .:M:.

