Septiembre no es un mes común para los mexicanos, es el aniversario del inicio de la guerra de independencia, 15 de septiembre, justamente es igualmente el aniversario del término de ese conflicto armado, el 27 de septiembre y México obtiene su estatus de nación independiente; y al mismo tiempo en este mes está el aniversario de la peor catástrofe natural de la Ciudad de México, el terremoto de 1985.
Por ello septiembre es especial para la inmensa mayoría de los mexicanos, mes en el que se enaltece la cultura mexicana, se llena de colores, de sabores tradicionales y de todas esas costumbres que en muchos lugares ya sucumben ligeramente ante la modernidad. Igualmente es un mes adecuado para reflexionar un poco sobre el sentido de ser patriota.
México es realmente una cultura con muchos matices y con una fuerza extraordinaria, cuando uno se refiere a los países de Latinoamérica, México sino es la primera referencia, es realmente una de esas naciones que primero vienen a la mente, debido, entre tantas cosas, a ser la economía más grande de la región, la relación con la economía más grande del planeta y el éxodo de mexicanos hacia ella, Estados Unidos, que representan una buena parte de la comunidad latina y por los lazos especiales que siempre ha mantenido con estados de la Unión Europea.
Y para bien y para mal, México es ese espejo de todo lo bueno y malo que hay en la región. Hace un par de semanas, en una encuesta publicada en un diario, se dijo que un poco más del 50% los mexicanos estaría dispuesto a irse del país, básicamente por la situación de inseguridad que se vive. Es una afirmación dura, un reflejo claro de que la población está hastiada de la realidad que sufre nuestra nación, que en estos días se aprecia muy deteriorada por la ola de violencia y el alza en insumos y alimentos que a todos golpea sin excepción.
Así que como nuestra cultura está llena de matices, así igualmente el sentido patriótico tiene muchas diferencias y realmente es muy difícil definir qué hace sentir orgulloso al mexicano.
Este mes no es necesariamente para festejar, el país está pasando por un año algo complicado y los 75 puntos o compromisos que asumen gobiernos locales y federal en materia de seguridad pues dejan ver que las cosas están peor de lo que se imaginaba: un número de más de 500 mil personas dedicadas al crimen organizado, gobiernos estatales derrotados por el narcotráfico, Sinaloa, Tamaulipas por citar dos; y ya somos el país número uno en materia de secuestro y crimen organizado.
Y realmente los ciudadanos estamos indefensos ante la ineficiencia, la burocracia, la corrupción, impunidad de autoridades, etc.
Así que no es sorpresa que ese dato duro de la encuesta que muestra que más del 50% de los mexicanos estarían dispuestos a dejar el país si tuvieran la oportunidad. Entonces, ¿existe un sentido patriótico entre la población? ¿Es solamente un exacerbado desencanto dada la coyuntura nacional? Y de ahí regreso a mi pregunta original, ¿qué es ser patriota?
Creo que la mezcla de factores culturales, coyunturales e individuales se asocian para crear una respuesta muy compleja. He escuchado muchas la frase de que este es un país hermosa, lástima la calidad de gobernantes que tenemos, de lo contrario este país sería maravilloso dado la casualidad geográfica que a esta nación le tocó ocupar.
Muchas otras veces la sangre llama, la identidad local, la comida, las costumbres son las que, en opinión en muchos, hacen a este país único y que es difícil romper con esos lazos. Situación que se observa en la migración mexicana en los Estados Unidos: no se adaptan, sino que se llevaron su propia cultura del otro lado de la frontera y sigue proliferando y tomando nuevas formas.
Yo, como ciudadano nacido en la Ciudad de México, la sangre me llama y me arraiga más a ese lugar y es del que me siento parte. Será una ciudad comida por la inseguridad, drogadicción, el tráfico vehicular no puede ser peor que ahí, el transporte público no puede ser más insoportable; la indeferencia, la pésima educación cívica y que decir de la cortesía, igualmente terrible, pero a pesar de todo eso, y como alguna vez platicándolo con un profesor que respeto mucho, sigo pensado que el D.F. es el mejor lugar para vivir dentro del país, y se escuchará de muy mala sepa, pero la verdad nada como el lugar donde uno creció.
Y de ahí es que piense que el patriotismo no lo siento como la exhibición de la fiesta, las celebraciones, las tradiciones ni todos esos íconos que nos identifican como nación y cultura. Para mí es mucho más importante tener el deber cívico de entender la realidad de mi país, poder hacer crítica y análisis sobre ella y a partir de ahí tener la firme causa de no al menos no ser parte del problema y cuando se presente el momento, serlo de la solución.
En ese sentido creo que cada quien tiene el derecho de escoger sus propios íconos y cultura que lo identifiquen uno mismo como mexicano, al final de cuentas esa asimilación es muy personal. Cada quien hemos vivido un México diferente y que cada quien tendrá sus razones para festejar, para reflexionar y para disfrutar la fiesta.
Y finalmente para darle una visión internacional a este artículo, he observado el mismo fenómeno de personas que igualmente vienen de países en desarrollo con esa idea de que la vida fuera de su país sería mejor porque igualmente sufren de marginación, pobreza, inseguridad, etc. que obviamente llevan a cualquiera a pensar en el mundo en desarrollo y de las oportunidades que éste ofrece. Así que no es un fenómeno exclusivo de México.
La diferencia que yo llevaría en el caso mexicano es la fortaleza con la que la cultura se exporta, realmente es increíble como es que en lugares tan remotos lleguen programas de televisión mexicana, haya restaurantes y todo mundo tenga una percepción, quizás no totalmente correcta, de algo de México y a todos les parece interesante o intrigante saber algo sobre nosotros. Por lo que es bueno saber que exportamos cosas interesantes más allá de drogas y crimen. .:M:.

