Hace aproximadamente 160 años, el 28 de junio de 1846, el gran diseñador Belga de instrumentos musicales, Antoine-Joseph Sax, mejor conocido como Adolphe Sax, patentóuna especie de trompeta con teclado a la que llamósaxofón. De manera sorpresiva, el instrumento consiguióla aprobación de grandes compositores, directores e instrumentistas de la época, lo que permitióincorporarse con cada vez mayor frecuencia a la orquesta convencional. Sin embargo, lo más sorprendente es que pronto se convertiría en un instrumento favorito no sólo para los compositores e intérpretes sinfónicos sino, también, de los operísticos; y es que el saxofón puede ser -según algunos musicólogos- el instrumento más parecido al canto de la voz humana.
Adolphe Sax fue un diseñador de instrumentos musicales nacido en Bélgica en 1814. Hijo de Charles-Joseph Sax, gran diseñador de instrumentos y uno de los más importantes perfeccionadores técnicos del corno francés. Desde muy temprana edad, Adolphe comenzóa inventar instrumentos; primero dos flautas y un clarinete, luego un clarinete bajo que impresionóa sus maestros en la Royal School of Singing en Bruselas, más tarde un instrumento extraordinario que obtuvo de una fusión entre el clarinete y un corno que satisfizo su obsesión por inventar un instrumento de viento cuya voz pudiera aproximarse a los instrumentos de cuerda pero tener a la vez mayor fuerza e intensidad en su emisión.
Más adelante, Adolphe quiso repetir el éxito del saxofón con la saxtromba que, sin embargo, quedómuy pronto en el olvido. En cambio, el saxofón fue inmediatamente alabado por grandes figuras de la música. Además de que, por esta invención genial, Sax fue nombrado “fabricante de instrumentos musicales de la Casa Militar del Emperador”.
De igual forma recibiólos elogios de Berlioz quien, en un artículo, aseveraba “en sus intervenciones se destaca la calidad sonora, el color y la riqueza tímbrica del instrumento asícomo una gran sensibilidad”. No hay ni quédecir pues de sobra esta demostrado que el saxofón es un instrumento capaz de obtener las máximas exigencias artísticas, participando su sonido de la potencia de los instrumentos de metal y de la suavidad de las maderas”.
Por su parte, Meyebeer exclamo: “He aquípara míel ideal del sonido”, mientras Rossini admitió: “Yo nunca he escuchado nada tan bello”. Expresiones similares arranco la innovación del Sax en importantes compositores y ejecutantes como Vieuxtemps o Liszt y de importantes políticos u dignatarios como Napoleón III, quien fue para Sax y su invento una especie de mecenas y publicista importante.
Actualmente se calcula que el saxofón esta presente en cerca de 4,000 obras, la gran mayoría de ellas compuesta expresamente no sólo para su participación dentro de la orquesta sino para su lucimiento en solos. De este grupo de obras, y esto es notable del invento, resaltan muchas óperas; no obstante la relación entre Sax y Ópera es aun anterior al saxofón. Cuando Sax invento el clarinete bajo, recibióuna solicitud del ya consumado maestro Gaetano Donizetti para que interpretase un solo para el instrumento que incluyóen su Ópera Son Sebastián.
La primer ópera donde participo un saxofón es Le Dernier Roi de Juda del olvidado Georges Kastner, autor del enciclopédico y renombrado Traite général d’instrumentation. A partir de aquí, Wagner incorpora el saxofón a los ensayos del Tannhâuser en Paris, por la escasez de alientos en la orquesta; Ambroise Thomas lo incorpora al Hamlet; Bizet a La Arlesiana; y Massenet a Le Roi de Lahore, Herodiade y Werther.
Más adelante, Puccini lo inserta de lleno en Turandot, Kodály en su Háry János, Dvorák en Kate and the Devil, Alban Berg en Lulú, Kurt Weil en La ópera de los tres peniques, Mesiaen en San Francisco de Asís y Schoenberg en Moses und Aaron.
En efecto, cundo Auber, el gran compositor de La Muerte de Portici (la ópera que contiene la famosa aria Amour sacréde la patrie, la cual fue usada por la Revolución Belga como grito de guerra en 1830) escucho el saxofón por primera vez y dijo con un enorme entusiasmo y capacidad profética: “¡Que hermoso tono, y cuantas grandes ventajas podrían derivarse de la utilización de este instrumento combinado con la voz humana!”
El interés por el saxofón llevo al Conservatorio de Paris, entonces dirigido por Thomas, de abrir la cátedra del instrumento impartida ni más ni menos que por su inventor. Gracias a esa cátedra, varios compositores de la época como Cressanois, Safari, Petit, Genin, Signard y Colín, muchos de ellos también directores de bandas militares, aprovechando el estilo militar en boga, escribieron más de 130 obras para el instrumento, fundamentalmente fantasías y variaciones sobre temas diversos, especialmente basados en arias y paisajes de ópera francesa y alemana. Estas variaciones para saxofón sobre temas de ópera forman hoy parte indispensable de muchas discotecas de los amantes del arte lírico en el mundo y prueban, desde luego, la forma en que Auber no se equivocócuando predestino que el saxofón tendría un lugar curioso pero sin duda importante en la historia de la ópera. .:m:.

