Juegos Paralímpicos

El movimiento paralímpico ha sido una muestra cálida de solidaridad durante su existencia. Esta rama deportiva surgió terminada la segunda guerra mundial en apoyo a los soldados veteranos los cuales habían sufrido algún daño a nivel columna vertebral. La idea nació en 1948 gracias a Sir Ludwig Guttmann, el cual organizó el primer evento de esta naturaleza en Inglaterra.

No fue hasta el año de 1960 cuando en Roma se creó un torneo tipo olímpico para personas con alguna discapacidad corporal.

En 1976 en Toronto se asociaron varios grupos de personas con capacidades diferentes de distintos tipos y de esta forma se hizo la primera organización paralímpica. Gracias a esto en el mismo año se celebraron los primeros juegos paralímpicos de invierno en Suecia.

A partir de esta fecha los juegos paralímpicos se celebran el mismo año que los juegos olímpicos.

México ha tenido una destacada participación durante los paralímpicos en estas últimas décadas. Parte importante de esto es la actitud y el ambiente de superación mucho mayor al de un atleta sin discapacidad.

En Atenas 2004, la participación de México no fue la excepción. Se logró obtener 34 medallas de las cuales catorce son de oro, diez de plata y diez de bronce.

Resultados de esta naturaleza pueden compararse con el esfuerzo de un atleta “normal” durante los juegos olímpicos.

El Comité Olímpico Internacional decidió que a partir del año 2008 los juegos paralímpicos se celebrarán inmediatamente después de la conclusión de los olímpicos, siguiendo las mismas reglas y facilidades que unos juegos olímpicos.

Poco a poco nos podemos dar cuenta que una discapacidad no es pretexto para no lograr grandes objetivos ni cruzar lejanas metas. Entonces en dónde queda el sobrenombre “discapacitado” cuando ellos tienen una capacidad más grande de superar sus objetivos y deportivamente de obtener una medalla con honores. En dónde queda la discapacidad cuando estos atletas son un ejemplo de vida a seguir, no sólo en el deporte, si no en la vida cotidiana.

La verdadera discapacidad es mental, y muchas veces no tiene nada que ver con el hecho de que falte una extremidad o algo corporal.

Los atletas paralímpicos son el orgullo deportivo mexicano. No neguemos esta idea, porque hacerlo será como negar 30 años de historia.

Ahora es cuando nos damos cuenta que una silla de ruedas es más fuerte que un par de piernas. .:M:.

*Escrito originalmente para e.Metro, estación Ciudad Azteca