Desde mis días en la preparatoria, recuerdo esa idea de que México está geográficamente en “un lugar envidiable”, junto a Estados Unidos, rodeado por Asia y Europa y al mismo tiempo también cercano a Latinoamérica.
¿Pero de algo ha servido eso? En muchos sentidos estamos alejados, no en el sentido geográfico, de muchos de nuestros vecinos.
Con el vecino más importante de todos, México está aislado, por no decir enemistado, desde ya hace un tiempo. El primer roce y definitorio que marcó el rumbo de la relación en los últimos 5 años, fue la invasión encabezada por Estados Unidos sobre Irak; momento que realmente sí fue muy difícil para que México ocupara el asiento temporal del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Desde entonces las visitas mutuas a sus respectivos ranchos de Bush y Fox cesaron, incluso la famosa reforma migratoria que ambos mandatarios deseaban desde entonces tuvo que ser totalmente detenida y Estados Unidos se olvidó de México para preocuparse de Irak, Afganistán y el terrorismo.
Con la violencia causada entre traficantes de drogas desde 2005 fue motivo para que Tony Garza, embajador Americano en México, fuera muy duro en declaraciones sobre la terrible inseguridad en el país, ahuyentando a los turistas a no venir al país, y provocando más fricciones entre los dos países. Y hoy nuevamente la relación está en muy mala forma con el muro en la frontera compartida. La respuesta de México hacia el muro, aunque moderada, si ha reflejado el sentimiento de disgusto hacia la decisión, pero paralelamente ya Felipe Calderón manda el mensaje de seguir sobre la línea de buscar una reforma migratoria.
Pero mientras Estados Unidos este más preocupado por la seguridad nacional, Irak, Irán, Corea del Norte, de muy poco se preocupará por voltear a ver a México en el mediano plazo.
El segundo vecino de México, Latinoamérica, con quién tiene está más cercano culturalmente, se ha vuelto un tanto incómodo por muchos frentes: Cuba, que a mi parecer, en materia de política exterior, representó el escándalo del sexenio, cuando Vicente Fox le pide a Fidel Castro que abandone la Cumbre sobre Financiación para el Desarrollo en Monterrey, celebrada en 2002 porque supuestamente el presidente Norteamericano no quería ver a Castro en sus intervenciones dentro de la cumbre. Más tarde el voto de México para le resolución de Naciones Unidas en tema de Derechos Humanos contra Cuba, que Castro criticó duramente y que después conllevo a la retirada de embajadores por parte de ambos países. Y desde entonces las relaciones se han mantenido frías sin aparentes intenciones de reestablecer la diplomacia.
Más al sur, tras las crisis económicas de Argentina y Brasil de los noventa, pero principalmente la de Argentina, cambió totalmente el panorama en las relaciones entre los países sudamericanos dejando a una región sin liderazgo—anteriormente de Argentina—, dividida política, económica e ideológicamente. La región flota entre cuatro liderazgos, Argentina, Chile, Venezuela y Brasil. El primero ha trabajo para la ampliación del MERCOSUR y la creación de zona de libre comercio en toda Latinoamérica desde la Cumbre de las Américas en 2005. Chile como la economía más dinámica de la región, pero la crisis con Uruguay por la instalación de papeleras pone en jaque a Argentina y su tarea de ser el líder de la integración comercial. Brasil ha sido más dinámico con el exterior, estableciendo relaciones económicas con China, Sudáfrica y con muchas ganas de volverse en un gigante energético y líder de la región, algo que Argentina ni México ven con muy buenos ojos. Venezuela otro país que apuesta por ser un poderío energético, militar en la región, además de promover su propia agenda política, diferente a la de sus vecinos. Y Chile como la economía más dinámica de la región y estrechando lazos económicos cada vez más fuertes con Estados Unidos.
Y en todo ese nuevo reordenamiento México no pinta porque Fox prefirió anclar la dinámica económica del país a Estados Unidos. Y el país al tener un buen desempeño económico no necesitó buscar lazos al sur.
Aunque me parece que Calderón, como lo dijo en su visita a Perú hace unos días, buscará un acercamiento a Latinoamérica. También en esta semana Calderón fue a Brasil para negociar acuerdos energéticos entre PEMEX y PETROBRAS para explotación de petróleo bajo un esquema de alianza estratégica. Por lo que veo con muy buenos ojos a Calderón en el sentido de reactivar la política exterior mexicana, por lo menos hacia con Latinoamérica.
Sin embargo esta no será tarea fácil. Están Bolivia y Venezuela que no han reconocido a Calderón como presidente electo, por lo que ellos pueden ser el foco de aislamiento, así como Chávez ha acorralado a Chile por tener un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Además, trabajar conjuntamente con Argentina, Brasil, Chile y las otras pequeñas naciones en temas de energía, comercio, educación e integración será todo un reto para la región que se ahoga en las disputas políticas que aparecen accidentalmente. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Ciudad Azteca

