Mad Men – El amor fue inventado por un publicista

Es Nueva York en los años 60’s, los rascacielos suben, el mundo entero disfruta una ola de benevolencia económica general, la clase obrera se vuelve clase media y los ricos se hacen más ricos que nunca, es justo el momento idóneo para la explosión publicitaria que lleva al consumismo en sus más altos niveles. La gente compra, compra, compra. Dick Whitman toma el lugar de un publicista durante la Guerra de Corea para regresar más rápido y se convierte en Donald Francis “Don” Draper (Interpretado por Jon Hamm), haciéndose socio y director creativo de “Sterling, Cooper, Draper & Pryce” . De esto trata la serie exhibida en nuestro país por Once TV México los viernes a las 10 PM que en serio no se la deben perder (también tiene su repetición las madrugadas de los martes).

El personaje central mas no principal, Don Draper ,es un hombre encantador, inteligente, rápido y efectivo, sexy, masculino hasta el ultimo pelo y con un misterio necesario que lo hace controlador de todos y de sí mismo, lo mas bello de este ser es su gran habilidad para despertar los sentimientos más primitivos a quienes lo escuchan y miran actuar, es un conquistador, le es fácil seducir a las mujeres, a sus socios, a los clientes, a los consumidores y en serio te digo que te seducirá a ti. Este hombre parece ser inmune a sus propios trucos, pero cada capítulo demuestra ser la única víctima de sus propias aseveraciones, “you born alone and you die alone” -afirma- y es que parece ser la consigna de su nueva vida.

El creador de esta serie, Matthew Weiner, sin duda tuvo una gran experiencia al participar como escritor en la quinta y sexta temporada de “Los Sopranos”, serie definitivamente líder en la manera de contar historias en TV, su lenguaje es más allá de sincero o real, cínico, lo que dio frescura al mundo de las series suavizando el camino para guiones como los de“Six feet under” o “Nip Tuck” donde el humor ácido acompaña a la trama tradicionalmente amorosa, en entornos cotidianos llenos de situaciones extraordinarias a través de diálogos intensos plagados de frases memorables pero digeribles; un producto de grandes alcances (masas) que ha salvado a la TV de su decadencia y muestra para ello es que el género de las series ha tenido un boom en los últimos años en países tradicionalmente telenoveleros como México imprimiendo de mayor calidad los contenidos de la “caja idiota”.

El cinismo es la herramienta básica de Mad Men, refleja una época que muchos ya sienten superada, sin duda los 60’s nos dieron mucha libertad, aunque también nos imprimió la mayor parte de los clichés que aún intentamos derrumbar y mucho que ver tuvo la publicidad. En la serie se palpa con claridad el papel de la mujer como inferior al hombre, pasando su vida en el suburbio, encargándose de las tareas domesticas y luciendo fabulosa para adornar -cual florero- el difícil entorno del hombre, que sale a diario a traer el dinero para comprar la casa de campo soñada y mantener a su amante -una mujer más fuerte pero menos afortunada que la primera. Incluso en la oficina la mujer es la mejor secretaria, pero los socios y los que aportan las mejores ideas son todos hombres vestidos exquisitamente con trajes y corbatas estilo Marcello Mastroianni, sombrero y gabardina en mano.

El vestuario de la serie es en verdad cinematográfico, fue ideado por la diseñadora Katherine Jane Bryant, una experimentada artista del vestido quien ya ganó un Emmy por sus habilidades. De hecho lo que logra con el vestuario es delirante, en la actualidad los seres de oficina hemos olvidado el glamour que representa trabajar para una gran empresa y los empleados usan sus peores garras, pero en Mad Men los hombres son pulcros, con un estilo y limpieza en su imagen, es obvio que están en otra época, cuando uno se podía dar el tiempo y dinero para preocuparse por eso (no como ahora que hay quienes hacen cuatro horas en el tráfico diario y que con sueldos de $6,000.00 no pueden comprarse trajes cada mes y mucho menos corbatas de $2,500.00, ni hablar de sombreros – que me perdone el Sr. Cordero, nuestro Secretario de Hacienda-); y las mujeres, muy femeninas ellas, pero cero libertad, fajas que les hacen una cintura ridículamente increíble, sostenes que delinean sus pechos cual figura de ‘Afrodita’ pareja sentimental de ‘Mazinger Z’, eso sí, con colores pastel alucinantes y diseños definitivamente sexys a la vista del macho “sesentero”, que busca “encontrarse” ellas después de unos buenos whiskys en la última junta de ejecutivos pedantes.

Los cigarros son otro personaje totalmente cínico pero indispensable en la intención de la serie, reflexionar el como la publicidad impacta las decisiones que tomamos. Hoy en día vemos paradójicamente campañas publicitarias por doquier en contra del tabaquismo y los fumadores son vistos como uno de los peores seres humanos sobre la faz de la tierra, cuando fue la publicidad la que nos hizo fumadores y digo nos hizo por que como muchos científicos han dicho el tabaquismo tiene mucho de genético, y si bien los jóvenes actuales no nacimos en los 60’s nuestros padres vivieron esta época y fueron influenciados a adquirir este hábito por las campañas de publicidad de ese entonces que hacían al fumador un personaje chic y con gran personalidad que lo lograba todo -Inclusive ‘lograría’ un cáncer de pulmón.

El efecto es real, pueden ver las estadísticas y  el cigarrillo estaba de moda en esa década, todo el mundo fumaba todo el tiempo, en Mad Men las reuniones de socios, las áreas de trabajo, el break de café y hasta la plática entre mujeres en la cocina estaba infestada de humo y una elegante manera de sostener el pitillo que nos traslada con nostalgia a la época en que la salud pública sólo implicaba campañas de vacunación infantil y la lucha contra el cáncer de pulmón, mama u garganta no aparecía en los medios masivos y mucho menos eran estandarte publicitario para ninguna estrella de Hollywood.

El impacto de la serie en USA ha sido tan vivencial que la compañía Mattel lanzo una linea Barbie con los personajes principales de Mad Men y Bloomingdales vende unas corbatas y trajes especiales inspirados en Don Draper – el hombre más loco de la publicidad- es un fenómeno un tanto chusco pues usualmente las series con este perfil no tienen esa proyección, vista comúnmente en series como “Sex and the city” , “Beverly Hills 90210” o “RBD”. Sólo que en el caso de Mad Men tiene ese elemento de nostalgia súper romántico en el que la gente es envuelta por ese mediocre deseo de regresar al pasado donde como dicen mis vecinas “la vida era mejor”.

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Mad Men tiene intensión, si bien gracias al cinismo de su guión y a la nostalgia de su ambientación entretiene a las masas, también pone el dedo en temas relevantes en lo personal y en lo público, en el hogar y en la política, nos otorga temas interesantes de discutir y propone volver la mirada al pasado para descubrir que aunque no es lo mismo que el presente tiene mucho de igual. Tal vez en la serie no hay internet, celulares, gays declarados, latinos exitosos, o cualquiera de los recursos actuales de la TV para hacernos fieles seguidores, pero sus personajes manejan el poder, la sexualidad y la infidelidad de una manera que curiosamente resulta refrescante a los ojos del televidente. Y les diré por qué funciona, la gente aun se siente identificada, si bien los derechos se han abierto a todos y ahora hay mujeres, gays declarados y negros presidiendo empresas, aun en la junta de consejo los hombres murmullan: “qué buen culo”, “pinche puto”, “mendigo negro”. Es la realidad, lo hemos oído, lo sufrimos a diario, vivimos en un mundo disfrazado donde los machos sesenteros con trajes y corbatas delgadas siguen sintiendo que son los reyes del mundo. Pero yo les recomiendo que rían con Mad Men y que la próxima vez que lleguen a su lugar en la oficina agradezcan el letrero de “No fumar”, los teléfonos celulares, el correo electrónico y que no tienes que hacer copias a maquina de ningún informe financiero.

 

Mad Men se presenta por Once TV México y por HBO en sus sistemas de paga. .:m:.