Como el mes lo amerita, todo se pinta de rojo, verde y blanco; se engrandecen todas las cosas que identifican muy bien a nuestro país sobre cualquiera otro y nos hacen sentir especial. Por otro lado nunca faltan las voces críticas —en ocasiones radicales y pesimistas— sobre todo lo malo que le está pasando al país.
Con ésta, que es mi primer participación en este espacio, prefiero ser una voz de reflexión crítica, pero sin ser tan pesimista, sino expresando mi preocupación de ciertas situaciones a las que no les veo solución; pero más turbado me tiene saber que no se quiere resolver el problema, o los problemas y que las soluciones llevan mucho tiempo en mostrar resultados.
Primero, y en mi opinión, el tema que más me inquieta es el de la educación, que me parece que está abandonado, sin que nadie le ponga mucha atención. Aparecerá como propuesta en la propaganda política, pero por lo menos no encuentro que haya una visión clara de lo que se quiere.
En esto quisiera abordar un poco de política, ¿porqué lo hago? Bien, ya hace unos días ha sido ratificado Felipe Calderón como nuevo Presidente del país. También sabemos que él obtuvo apoyo de una aliada muy cercana como es Elba Esther Gordillo, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, elemental básicamente, que es uno de los peores sindicatos de este país, uno de lo que menos se ha modernizado, y uno de los mayores culpables que de la educación básica en México esté en constante retroceso. Por lo que mantener a esa señora como líder y además muy bien posicionada dentro del SNTE y la SEP, por su cercanía a Calderón, me hace pensar que la educación seguirá hundiéndose por otros años más.
Y es que el punto no es dar y más becas y materiales educativos, que presumiblemente están en máximos históricos durante el gobierno de Fox para mejorar al sistema educativo mexicano, sino que la falta de un proyecto sólido de largo plazo rezaga a las aspiraciones de México en convertirse en un mejor país.
Porque muchas de las tragedias de este país están ahí, en la educación pública. La falta de cultura cívica, que al menos en Ciudad de México, es de las peores, y de eso no es culpa más que de las instituciones gubernamentales. La difusión de la cultura, ciencia y deporte, está generalizadamente estancada en la educación pública básica. Y siempre un sistema educativo débil polariza más a las sociedades, porque quienes tengan acceso a educación privada de calidad, dónde se cuenta con infraestructura educativa, mayor difusión de actividades culturales, aprender otros idiomas, etc. quedarán en mejores oportunidades contra quienes estudien en el mal sistema educativo público.
Además quisiera traer a colación una de las propuestas de Calderón, que supuestamente abriría más guarderías, horarios escolares más prolongados para que las madres solteras, y en general matrimonios donde ambos, mamá y papá trabajan, pudieran integrarse más a la vida laboral. Pero una propuesta que parece a simple vista simple, involucra un cambio y un gasto público increíble, además de la buena voluntad y cooperación del SNTE. No solamente se trata de encerrar a los niños en sus escuelas, ahí se les tendría que alimentar saludablemente, cosa que ni muchas escuelas privadas son capaces de garantizar, ofrecer actividades culturales, deportivas, aprendizaje de otras lenguas, de ciencia, etc. Algo para lo que muchas escuelas públicas dudo que estén preparadas, incluyendo a las del D. F. Así que esta propuesta me atrae mucho la atención, y el saber si el SNTE (o lo mismo que, Elba Esther Gordillo) estará dispuesto a trabajar con Calderón, y a cambio de qué.
Otra de mis preocupaciones está en lo económico. A pesar de que sí creo que México está pasando por uno de sus mejores momentos desde ya hace unos diez años, el país en cada periodo recesivo mundial o desajustes en la vida económica, se muestra muy vulnerable. Y me parece que cuando el escenario positivo se torne negro, México estará otra vez sin salida.
Como en todo ciclo de crecimiento, el crédito se expande aún más. Y lo estamos viendo, las tarjetas de crédito fluyen indiscriminadamente: en 2003 solamente había alrededor de 3 millones tarjetas de crédito, a julio de 2006, ya se cuentan con cerca de 20 millones de plásticos*. El crédito de vivienda jamás se había comportado tan agresivamente. Y en general en todo el sector de consumo final no había estado en tan buena forma; de acuerdo a cifras de INEGI de 40 mil millones de pesos en crédito a consumo en 1995, para 2005 los recursos prestados son por 175 mil millones.
Tal expansión del crédito siempre tiene la consecuencia de crecimiento de cartera vencida, o sea, de deuda impagable. El monto de esa deuda irrecuperable, con cifras de la CNBV, es de 5 mil millones de pesos, en niveles superiores a la cartera vencida de los años noventa y que en ese entonces fue un claro detonante de la crisis de 95.
El escenario internacional también juega un papel clave porque ante una subida de tasas mundiales, me perturba porque no solamente Estados Unidos ha estado incrementando tasas, todo el mundo en desarrollo lo está haciendo, situación que revalúa tipos de cambios, depreciando al mismo tiempo al dólar y terminará en una crisis del dólar similar a la que sufrieron países de América durante los ochenta, con lo que eso representaría a nivel mundial: no conocer valor de las mercancías, salida de la FED del mercado de cambios, paralización del comercio, entre otras. Y es que el escenario está dado: abultados déficits por parte de Estados Unidos, presiones inflacionarias, alza de tasas, energéticos caros, y altas reservas internacionales en dólares por parte de países que no necesariamente están dispuestos a mantenerlas.
Entonces, México tan cercano de Estados Unidos, se lleva la peor parte de todo, y aunque se ha discutido el tema de la credibilidad del dólar en foros serios como el Foro Económico Mundial, no veo que México tenga algún “plan B” ante una posible crisis de dólar, que siendo conservador la ubicaría por ahí del año 2010 o 2011.
Por lo que si México sigue dependiendo, como lo hace ahora, de la actividad industrial de los Estados Unidos, está hipotecando su futuro, además este modelo de consumo y endeudamiento tan agresivo solamente desestabilizará más al sistema.
Y como mencionaba, estos dos problemas no se solucionan, ni siquiera en seis años, solamente quiero pensar que, como ante cada crisis, de alguna forma México de último minuto ha sabido salir adelante—no de la mejor manera, y lejos de lo ideal, aclaro—y espero que en los próximos años por lo menos las cosas al menos sigan igual de estables para poder promover cambios en los temas, que como ya decía, me preocupan, la educación y la economía. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Zócalo

