Mi primer gol en Europa

Ahh…

Mi primer juego…No entiendo nada aún. Los entrenamientos son más duros. El que manda me hace señas de adelante y allá voy. Se enoja, me regreso y se enoja más. Veo su mirada y me asusto un poco, intento adivinar lo que piensa y el temor es mayor, ¿será que ya no quiere que esté en el equipo? Pero, si acabo de llegar…

Aún recuerdo cuando tenía 15 años, ¿estudiar? Tenía que trabajar, llevar dinero a la casa, no había tiempo para estudiar. Pero tenía un balón, mi primer regalo de cumpleaños, antes de eso jugaba con bolsas de plástico amarradas, pero soñaba. En el barrio jugaba con los amigos y la pelota no se separaba de mí, era mi amiga, corría a mi lado, metía un gol, metía dos, ¡metía 10!

Logré terminar la primaria y creo que iba bien, pero los jitomates… cortarlos para comer. Mi papá era obrero y mi mamá ayudaba a limpiar casas, con 5 hermanos debía ser difícil. Mi papá decía que dejara de soñar, primero sobrevivir antes de un juego.

La euforia me despierta, salimos a la cancha y la afición nos aclama, veo banderas de nuestros colores, escucho tambores escucho tanto júbilo que me emociono, aquí hace más frío pero el calor humano sigue siendo el mismo, la fe de la gente es igual, todos quieren que ganemos.

Se me viene a la mente cuando me probé en fuerzas básicas, éramos muchos, todos soñadores, todos buenos con el balón, me sentía inferior. Pero jugué, tenía miedo al principio, pero como olvidar ese pase de media cancha que me llegó al pecho como puesto con la mano, lo tomé, y simplemente lo pateé en frente de la portería, enfrente del portero.

Ese gol me llevó al primer equipo, primero como banca. El lugar más detestable para estar. Estás en el equipo pero no estás en el juego, te emocionas pero no tocas el balón, ni la cancha. Quieres ayudar pero el director técnico es el que da las instrucciones. Aún así seguía esperando mi llamado para probar porque estaba en el equipo.

Silbatazo inicial, corro desesperado por alcanzar el balón todo es más rápido, parece que todos son más fuertes, más rudos. Mi equipo y el rival son diferentes, no es como en casa. Parece una reunión de la O.N.U. Volteo y hay un ucraniano de mi lado, mi portero es de Argentina y dos defensas italianos. Del otro bando, la mayoría son alemanes, parece ser un equipo modesto. Pero aún así no puedo pasarlos.

Mi equipo tiene el balón y yo del otro lado, le grito con toda mi energía a… a… ¡Carajo! ¡Todavía no me sé su nombre! No me pueden culpar, es demasiado difícil de pronunciar. Pero le sigo gritando, pero no me hace caso. Recorro la cancha como desesperado para hacerle notar que ahí estoy, que llevamos la misma playera. El portero logró salvar ese balón.

Salió el balón…un momento Mi primer gol en Europa para un respiro. Me muevo a la derecha y los defensas me alcanzan, pero ahí veo un espacio para filtrarme a la portería. Y la misma pregunta, ¿Cómo le hago saber que ahí estoy? No puedo hablar como ellos, ¡y no les entiendo nada!

Como cuando jugaba en las canchas de mi barrio, pensaban que por ser más pequeño que los demás no podía jugar, pero levantaba mi mano, y corría con todas mis fuerzas para tener el balón y meter los goles. Así que como en esos tiempos, levanto la mano. ¿Me vio? ¡Sí! Por fin me manda el balón. Y los defensas me lo roban de nuevo.

Pero ya hay un cambio, sin palabras nos entendemos. Sabemos como se trabaja, al final es similar, en nuestros equipos anteriores y en nuestros respectivos países. El miedo se empieza a ir y juego como antes, por placer, sólo por amor al juego. Es lo que todos los demás han hecho. No es necesario hablar para entendernos, porque sabemos pero no nos damos cuenta que si hablamos el mismo lenguaje. El futbol.

Estar en otro país es igual que en casa, la cancha mide lo mismo, peleamos por el mismo balón, llevo otros colores y el clima es diferente pero, el sentimiento, el objetivo, los sueños, la euforia, son los mismos.

Ni siquiera tengo que aprenderme el nombre de mi compañero, porque sabe que somos un equipo y que trabajamos para alcanzar el mismo esfuerzo. Todo por lo que he pasado me ha formado para poder estar aquí en este partido.

De repente, me manda el centro y justo como en aquella ocasión en que me probé con un equipo; me llega el balón y lo mato con el pecho. Me queda lentamente en el pie derecho listo para tirar. ¿De dónde estoy sacando tanta fuerza? Le pego, y ¡si! ¡Es un gol! Mi primer gol en Europa. .:M:.