Matiz de diversas figuras que emergen entre
las gigantescas ciudades.
Líneas perfectas que
crean formas,
en donde cada una de ellas
es una dulce armonía que eleva vanidad.
De abajo hacia arriba. De arriba hacia abajo, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, ninguna perspectiva se repite, cada ángulo destaca diferentes personalidades y escenarios. Pero observar de abajo hacia arriba, es verdaderamente opresivo; nos hincamos ante imponentes construcciones, admiramos los logros humanos y los trasformamos en agraciadas reliquias, nos sentimos pequeños ante lo que hemos logrado, simplemente nos sentamos a admirar lo que nos domina. Tal pareciera como si nos observaran todo el tiempo, dejándose simplemente alagar.

Dentro de esta muestra fotográfica se muestran diversas construcciones que han sido nombradas como “Magnificencias del ser humano”. El plasmar estas bellas líneas que dominan el escenario desde este ángulo -de abajo hacia arriba- nos recuerda lo impotentes que llegamos a ser ante nuestras propias creaciones.

Observa cada línea de la majestuosa Torre Eiffel en donde alguna vez fue casi una línea recta ahora parece que se retuercen sus hierros 500 metros sobre Paris, casi como si insinuara lanzársenos encima, o que ocurre con la imperiosa CN Tower formidable construcción delgada y recta, con un lánguido color eleva esa esplendorosa presencia, que si no fuera por su prominencia, su color dejaría que se confundiera con los colores típicos de una metrópoli. Aquellas escaleras diseñadas por Leonardo Da Vinci, con una insuperable perfección, en donde cada uno de los escalones permite ser tocado por los rayos del sol, que al caminar por el día va dibujando diversas sombras, cambiando matices en los recovecos.

Cada perspectiva le crea una historia a cada acontecimiento que percibamos, unos lo ven de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, otros tantos de arriba hacia abajo o simplemente de abajo hacia arriba. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Garibaldi

