Publicidad que se funde con cultura

Por los pasillos, las calles y las redes sociales se habla de que todos ‘tomemos más agua glú glú’, y es que la publicidad no sólo cumple con la tarea de informarnos sobre los lanzamientos de algún producto o para reforzar la presencia de una marca en nuestras mentes, sino que en la búsqueda de generar conciencia o posicionamiento se vuelven parte de la manera cotidiana de hablar del público.

Por ejemplo, ya hace algunos años en México se celebraba la Copa del Mundo de 1986, de entre los muchos anuncios, canciones y porras que surgieron de entre las olas de los estadios, destaca la imagen de una mujer que, al ritmo de Chíquitibum, apoyaba a nuestro país para ganar.

Fue tal el impacto que dos décadas después se sigue recordando ese anuncio y a la actriz que participó en él, Mar Castro, se le conoce como “La Chiquitibum”.

Ya muchos años después -y más en nuestra época-, los mexicanos comenzamos a cambiar nuestras frases comunes por las que aparecían en la publicidad. Antes se nos solía contestar “¿Y tu nieve de qué la quieres?”, cuando pedíamos algo excesivo o imposible; en estos tiempos decimos “¿Y la Cheyenne a’pá?”.

“Y que le digo y que me dice…” una década atrás los mexicanos cambiamos añadimos un sinónimo más a las palabras “pistola”, “revólver”, “arma”… le llamamos “la tartamuda”.

Al igual que con “La Chíquitubum”, el exitoso anuncio le dio a Miguel Galván (q.e.p.d) un nombre artístico y sirvió como repunte para su nueva carrera como cómico.

Estas estrategias publicitarias han servido para que, además de poder facilitar la venta de un producto, podamos informarnos sobre responsabilidades que tenemos como ciudadanos. En tiempos electorales, el IFE suele lanzar anuncios que sirven para concientizar a la población sobre la importancia de votar o mantener actualizado el padrón. El más memorable de ellos es aquel en donde el famosísimo y por todos conocido “Camaleón de Oro” llega al módulo para actualizar sus datos.

Fue así como “La Camaleonina” permaneció con nosotros un buen rato y ayudó al IFE a realizar su tarea de difusión.

Otras instituciones públicas son recordadas por sus anuncios, algunos de ellos han aprovechado la cultura popular para bazar sus campañas de información, como el siguiente spot del Banco de México.

Cuando nos referimos a un billete de 200 pesos solemos decir “una Sor Juana”, de esta manera podemos entender claramente que “Las Sorjuanas” andan en circulación por todos lados.

La piratería es uno de los problemas económicos con mayores consecuencias en nuestro país, y los niños -para despertar conciencias- nos recuerdan que está mal no adquirir productos originales, a menos que quieras que te digan que eres “Un papá pidata”.

Independientemente del éxito de la campaña en términos reales, es común escuchar que, cuando alguien adquiere un producto no original se diga de él que “es pidata”, teniendo amigos pidatas, novias pidatas y demás.

Por último, los invitamos a que sigan bebiendo agua y cantemos todos para evitar la epidemia de obesidad que invade a nuestro país.

Seguramente habrá muchos más anuncios publicitarios que se hayan integrado a la cultura mexicana, así como en últimos días “El Fua”, si bien no es un comercial, está en boca de todos.

Den el extra, saquen su carácter, saquen el poder  y compártanos los anuncios que crean han sido relevantes en nuestra cultura moderna. .:m:.