«La música es la gran depositaria del hombre
y en ella está inscrita la historia de la humanidad»Mario Lavista
Es un deleite escuchar aquellas composiciones, cantos, misas, oratorios que, en principio fueron escritos con toda la intención de transmitir la ideología y sucesos que constituyen la base de las distintas religiones en este planeta, sin embargo a veces olvidamos que detrás de esas melodías estaban hombres de carne y hueso que ponían todo su ser en la confección de aquellos sonidos que llegan a embelezar en cuerpo y en ocasiones, el alma.
Es una fortuna conocer a un compositor mexicano de amplia trayectoria con una increíble calidad humana y una sencillez extraordinaria, el Maestro Mario Lavista, quien el pasado 13 de noviembre fue galardonado con la Medalla Conmemorativa del Palacio de Bellas Artes.
En entrevista exclusiva que el Maestro Lavista dio a myco a través de e.Metro, nos permite conocer la perspectiva de un compositor en torno a la música religiosa.
Desde la antigüedad la música ha sido considerada un elemento importante en la vida social, para los romanos en batallas y celebraciones especiales, en México para ceremonias y rituales, y en el caso de los cristianos primitivos la influencia de la música religiosa hebrea se introdujo en la Iglesia Cristiana, ¿Será la música un transmisor de ideologías? a este respecto el Maestro Lavista nos comenta.
“Creo, junto con el poeta Álvaro Mutis, que la música es la más alta forma de oración, y por ello me es imposible no ser creyente. En otros tiempos, en el seno de la iglesia católica, la música constituía un cuerpo de conocimiento fundamental para el filósofo, el científico y el teólogo. Sin la música, la comprensión de Dios y del mundo no podía alcanzarse. La música aspiraba a la perfección, a lo infalible: pretendía ser, en su esencia y estructura misma, un reflejo de Dios y sus obras.”
La religión y los procesos históricos de toda índole van de la mano. El nacimiento de la polifonía durante la edad media y el hecho de que la composición fuese considerada en aquel periodo como una actividad especializada, determinó que hasta cierto punto existiese una libertad para escribir, no obstante predominaban las composiciones de misas y por otro lado la música profana. La evolución musical ha logrado que en el siglo XXI la libertad sea un hecho. ¿Cómo es la composición de música religiosa en nuestros días?
“Hoy, sin embargo, la situación es diferente. La secularización de la música religiosa, a partir de los años sesenta, ha traído consecuencias funestas para la música y el pensamiento musical. La Iglesia Católica abrió sus puertas de par en par a una «música» de insultante pobreza, chabacanería y cursilería (las inefables estudiantinas, los babosos espontáneos, los insoportables mariachis, etc.), y, en consecuencia, eliminó la reflexión musical rigurosa e inteligente del seno de la institución, arrumbando la música en el rincón del más superficial y ramplón entretenimiento. Qué lejana sentimos la presencia de aquella música que aspiraba, ni más ni menos, a reflejar un orden superior y a tender un puente espiritual entre el hombre y la divinidad. Para mí, componer hoy música religiosa es continuar, a pesar de la incultura y superficialidad de la Iglesia como institución, esa noble tradición musical. Intento establecer un diálogo con la divinidad, tratar de crear a través de los sonidos un espacio acústico sagrado. Y dentro de ese espacio sagrado tengo la certeza de que se está llevando a cabo un diálogo profundo entre el hombre y la divinidad, una verdadera comunión.”
En algunas ocasiones el maestro Lavista ha hablado acerca del misterio, tanto de la humanidad como de los efectos de la música… ¿Será que la mezcla música y religión, y su impacto en la vida de los seres humanos a lo largo del tiempo, encierran un misterio? ¿Será que la música es tan poderosa, que sin importar la creencia que represente, puede llegar a todo el mundo, al corazón de todos?
“Creo en el misterio de la creación, creo que la vida misma emana de un fondo de misterios, de una especie de realidad oculta, escondida, íntima, que corresponde a lo que llamamos «sagrado». Hay en la música religiosa (pienso en Josquin Desprez, en Palestrina, en Bach, en Monteverdi, en Messiaen, en Mozart, en los cantos ortodoxos, y en tantos otros) una profunda interioridad, es una música que encierra las meditaciones más intensas y lúcidas sobre Dios, el hombre y el mundo. Y cuando hablo de música religiosa me refiero a «toda» la música de todas las religiones (no sólo a la católica).”
No cabe duda, la música penetra las fibras más sensibles del ser humano, sin importar la religión que éste profese, la música sacra transmite una intención maravillosa, la confirmación de una fe que todos necesitamos, que muchos buscamos y que muy pocos encontramos.
Un buen paso para dejar a un lado la discriminación religiosa, es conocer las distintas opciones musicales del género sacro, escuchar con todos los sentidos y recordar que el mejor camino para alcanzar la paz, es estar en contacto con nuestros deseos más profundos, nuestros anhelos y ser coherentes con todo aquello que nos lleve a trascender, a comprender qué estamos haciendo para vivir… jamás para sobrevivir.
Mario Lavista
México, D.F. 1943
*Escrito originalmente para e.Metro, estación La Paz

