“Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo…”Proverbio africano
Soy negro, soy quien soy, soy un ser humano como tú”, fue la respuesta que obtuve de un africano cuando le pregunté “quién eres”.
Escribir sobre África es un hecho complicado, o tal vez imposible para uno que nunca en toda su vida ha visitado este continente que parece tan grande y misterioso. Por eso he decidido hacer una entrevista con un amigo mío de Rwanda para esta edición de principio de año de e.Metro.
Entre los temas que reflexioné a partir de la vida cotidiana destaca el problema de la discriminación y los prejuicios que aun siguen molestando a los africanos por todos lados. Por ello, en este artículo me concentraré en esta realidad, tomando como ejemplo, el punto de vista de un hombre africano.
La discriminación hacia personas africanas puede percibirse en el extranjero, cuando uno vive en una sociedad multicultural, donde hay que convivir con diversas formas de pensamiento y de comprensión del mundo. Pero es muy importante destacar que, también dentro de África hay problemas de esta naturaleza entre diversas tribus; ya que a veces aunque viven juntos, en la misma calle se encuentran conflictos que los llevan hasta Guerras Domesticas.
Esto sucedió con Rwanda, donde dos tribus: Tutsi y Hutu combatieron por mucho tiempo, hasta que en 1994, la segunda mató cerca de 800.000 personas. Después del genocidio, policías Hutu (los responsables por la matanza de los Tutsi) escaparon a la República del Congo, donde establecieron “Forces démocratiques de la libération du Rwanda (FDLR)” una organización rebelde que desde entonces esta en conflicto con ejercito del gobierno del Kongo.
La primera guerra en Kongo comenzó en los años 1996 y 1997. La segunda tuvo lugar entre 1998 y 2000. Situaciones que ejemplifican sólo un aspecto de los conflictos que existen en África que pueden tener causas muy diversas como diferencias étnicas, religiosas o políticas.
A pesar de su intervención, Naciones Unidas no lograban consolidar acciones para la paz. Al contrario, se supo de casos de corrupción en algunos de sus ejércitos. Un ejemplo es el de la República del Congo, donde los soldados no desarmaron a los policías Hutu y se involucraron en el comercio ilícito del oro. Desgraciadamente, los problemas y la violencia continúan hasta ahora.
Considero que lejos de promover la paz, hay intereses personales y políticos de por medio, “alguien” está echando leña al fuego, ese “alguien” se beneficia con los conflictos africanos. Quizá los países que mandan armas al continente y los líderes africanos que persiguen el lucro en lugar de la paz. Estos últimos reciben el nombre de “los varones de la guerra”, lo que quiere los dictadores que fomentan la guerra, quienes inician conflictos que culminan en la Guerra Doméstica a costa de gente inocente.
Uno de estos varones era Jonas Savimbi, quien fue líder de una organización rebelde llamada UNITA, que combatía las fuerzas del gobierno en la Guerra civil en Angola. Por muchos años adquirió dinero del comercio de los diamantes, mismo que usaba para sobornar a líderes de otros países que apoyaban la lucha en contra del gobierno de Angola.
Tristemente, “Ser negro es llevar consigo una pesada carga, tanto por razones históricas como por el mundo contemporáneo” -dice mi amigo.
La historia no ha sido bondadosa con los africanos, les lastimó mucho y ha dejado una huella muy grande que no se puede borrar con el tiempo. Los africanos encuentran muchos obstáculos por todos lados, a veces tienen que escapar de su país y buscar el lugar donde puedan vivir tranquilos. Lamentablemente los prejuicios que enfrentan en el mundo no les permite alcanzar lo que esperan. En algunos sitios se les considera una clase de la peor gente, que entre ellos existen solo delincuentes, asesinos o violadores.
Entonces ¿qué significa ser un africano en el mundo contemoráneo? -“Ser africano significa ser libre y nunca ser liberado. Ser africano significa escapar de su patria porque ahí está la Guerra. Ser africano significa escuchar -hey negro, regresa a tu país”.
Así es la respuesta de un africano. ¿Qué piensan los demás? No lo sé, pero con seguridad muchos comparten este sentimiento.
Entristece que a pesar de que los tiempos de esclavitud se terminaron, muchos africanos sufren la injusticia de la discriminación por actitudes de gente blanca. Es necesario contemplar las cadenas que ponemos a manos y pies de la gente de África cada día en nuestros hechos y pensamientos.
Concluyo esta reflexión con la última parte de mi entrevista:
¿Qué significa ser un africano?
-“Ser africano significa ser un hombre pero sentirse como un animal”… .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Etiopía

