¡Que vergüenza, su hijo es un genio!

Frustración, discriminación, falta de atención y agresiones, son sólo algunos de los problemas que enfrentan los niños genio en México.

En días pasados escuché en W radio, una entrevista realizada al español Alberto Coto, quien es poseedor de varios records mundiales en cálculo mental; para darnos una idea de su extraordinaria capacidad, uno de esos records es el de realizar la suma de 100 dígitos en un tiempo de 19.23 segundos…¡impresionante!. Coto estuvo presente en el “Campeonato Metropolitano del Distrito Federal de Cálculo Mental”, organizado por el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

Pero, ¿cómo es el desarrollo de los genios en México, particularmente el de los niños?, la respuesta es tan sorprendente como decepcionante. El apoyo por parte de las instituciones educativas es casi inexistente, debido principalmente a que no hay un programa educativo diseñado para facilitar su desarrollo, así como a la falta de capacitación de los maestros para detectar a un niño súper dotado, por lo que normalmente los califican como hiperactivos o con déficit de atención.

Revisemos brevemente dos casos que ejemplifican de manera clara, este problema:

En un kínder ubicado en Naucalpan, la maestra preguntó a los niños: “¿De dónde viene la luz?”, y uno de sus alumnos de cuatro años de edad, llamado Pársifal Islas Morales, le respondió: “La luz viene de la distorsión de los rayos solares al cruzar la atmósfera”, después de esto, en la escuela le dijeron a sus padres que era un niño con problemas de aprendizaje y lo enviaron a terapia psicológica junto con un grupo de niños con retraso mental y síndrome de Down, hasta que una psicóloga educativa le aplicó una prueba y resultó con un coeficiente intelectual de 156 puntos –el promedio es de 90 a 100 puntos- .

Otro caso que tuvo una gran relevancia fue el de Andrew Almazán, quien a sus 14 años, cursaba el tercer año de Medicina y el segundo de Psicología, en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), pero en 2008 tuvo que dejar sus estudios debido a que las  nuevas autoridades de la Universidad no reconocieron la beca que el antiguo rector le había otorgado a Andrew, además de una casa y un sistema de estudios especial, con horarios adecuados para cursar las dos carreras simultáneamente.

El problema es más grave de lo que parece, ya que no sólo se limita el extraordinario potencial de estos niños, sino que además crecen en un medio hostil, debido a que son considerados como personas extrañas; y por si esto fuera poco, también es una gran pérdida para nuestro país, ya que la mayoría de las veces es en el extranjero donde reciben el apoyo necesario para explotar todas sus capacidades y por consecuencia lógica, son esos países quienes se benefician del talento de estos genios.

Es responsabilidad de las autoridades elaborar, no sólo programas educativos, sino además, crear instalaciones con todas las herramientas necesarias para el desarrollo tanto intelectual como social de los llamados niños superdotados, que por ignorancia han sido relegados. Un buen inicio sería capacitar de manera adecuada a los maestros -que por cierto, su nivel de enseñanza deja mucho que desear- para detectar a estos talentos, ya que la primera reacción hacia ellos es de rechazo.

Y para finalizar, dejo una pregunta en el aire ¿Qué hubiera pasado si, por ejemplo, genios como Albert Einstein, Charles Darwin, Wolfwang Amadeus Mozart o Bill Gates, hubieran nacido en México?, la respuesta no las sabremos nunca, pero seguramente la historia sería muy distinta. .:m:.

  • Coto, Alberto (2009) Alberto Coto [] Consultado el 15 de Noviembre de 2009
  • La Revista, Periodismo en Zona Libre, No. 5.