“Puesto que yo soy imperfecto
y necesito la tolerancia
y la bondad de los demás,
también he de tolerar
los defectos del mundo
hasta que pueda encontrar
el secreto que me permita
ponerles remedio.”Mahatma Gandhi
1869-1948
Político y pensador indio
Vivir en sociedad suena como algo que en teoría, sucede todos los días y nada del otro mundo; cada mañana salimos de nuestras casas para vivir y convivir con un montón de humanos y es curioso cómo nos agrupamos, es decir, elegimos a nuestros amigos o compañeros en un entorno distinto al familiar por sus gustos y quizá por algunos hábitos, tal vez en ese momento no nos percatamos de que podemos llegar a discriminar, incluso, sin proponérnoslo.
Desde la infancia el hombre tiende a reunirse en grupos o círculos selectos, pero afortunada o desafortunadamente no todos comparten los mismos grupos de amigos, o no asisten a los mismos lugares para divertirse, ni acuden a los mismos servicios médicos, estéticos o de abastecimiento; cuando es por decisión propia el no asistir a un lugar o no entablar una conversación con alguien más se entiende que se hace uso de la libertad y de la responsabilidad que ésta representa, sin embargo cuando alguien más no te permite hablar con él o te impide acceder a un servicio o ingresar a un establecimiento porque eres “diferente” en ese momento está ejerciendo un acto terrible: la discriminación.
Lamentablemente existen diversos tipos de discriminación: racial, religiosa, económica, por presentar capacidades diferentes, status socioeconómico, género, preferencias sexuales, por la edad (adultos mayores, niños y adolescentes), etnias, por vestir de una u otra forma, en fin, para discriminar basta con ser diferente o no igual a los demás; de ninguna manera se justifica la discriminación, empero es un acto que ha acompañado al hombre de mucho tiempo atrás.
Discriminar es indignante, molesto y repito no está justificado, cualquier forma de discriminar debiera sujetarse a severos castigos de la ley pues se coarta la libertad de los individuos y aún pese a que sí hay leyes que determinan que esto es incorrecto, existen lugares, como nuestro país por ejemplo, donde esto como muchos otros casos, desafortunadamente, quedan impunes.
En esta ocasión hablaré acerca de la discriminación a personas con capacidades diferentes, entiéndanse físicas, mentales o sensoriales.
Desde hace algunos años y gracias a cierta fundación de gran alcance a nivel nacional e internacional, muchos mexicanos se conmueven cada doce meses con historias, particularmente de niños, que sufren alguna discapacidad o como se le llama ahora “capacidad diferente”; desde la ceguera hasta la parálisis cerebral, pasando por la osteogénesis imperfecta, labio leporino o paladar hendido, la ausencia de alguna extremidad, ceguera, sordera, entre muchas otras, que parten el corazón de todos y les motivan a contribuir con donativos, en ocasiones espléndidos.
Esto es bueno, pues de cierta forma muchas personas han tomado conciencia primero, de la existencia de las capacidades diferentes y segundo de la importancia de no discriminar a estas personas y por supuesto de las múltiples formas en que puede ayudárseles, sin embargo existen muchos otros que solo se sienten obligados a contribuir una sola vez con esta causa (que debiera ser de todos, la de no discriminar) y olvidan al momento de salir a la calle que existen otros seres humanos que no son iguales a ellos, pero que por el simple hecho de existir y vivir, tienen los mismos derechos de disfrutar su vida.
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, CONAPRED, fue creado en el año 2003 y es considerado como “la institución rectora para promover políticas y medidas tendientes a contribuir al desarrollo cultural y social y avanzar en la inclusión social y garantizar el derecho a la igualdad, que es el primero de los derechos fundamentales en la Constitución Federal”.
Este órgano describe a la discapacidad o capacidad diferente como: la disminución temporal o permanente de las facultades físicas, mentales o sensoriales de un ser humano, que le impide realizar una actividad regular.
Habemos muchas personas que no sabemos lo que significa no poder ver a nuestros padres, o no poder abrazar a los amigos, o peor aún no poder comer sin ayuda de alguien más, no obstante estamos enterados de que hay muchas personas que viven esto diariamente.
¿Existen las condiciones para que las personas con capacidades diferentes puedan interactuar en el México del año 2006?
Al hablar de condiciones me refiero a que exista algo más que la Carta Magna donde se estipule el derecho a la igualdad, es decir, espacios para estas personas, escuelas, profesores y métodos de enseñanza especializados y gratuitos, señalamientos en las calles, rampas tanto en las calles como en los centros comerciales, museos, cines, antros, bares, hoteles, escuelas, bibliotecas, documentos en braile, servicio de transporte equipado para que puedan ser utilizados por personas con sillas de ruedas o ciegos, sordos o mudos… y muchas más, que, lamentablemente apenas se están considerando como una posibilidad y una necesidad no sólo de la Ciudad de México, sino de todo el país.
Es tan inhumano rechazar a una persona que tiene capacidades diferentes, como también lo es compadecerse de ellos y creer que son como niños y que están enfermos o que no entienden o que no tienen la necesidad de integrarse a nuestra sociedad y que pueden o deben vivir aislados y tener “su propio mundo”; es totalmente discutible que no existan las condiciones y esfuerzos para que puedan ser empleados con un salario justo, es terrible su exclusión de las formas tradicionales de entretenimiento, que las instituciones de salud no cuenten con personal capacitado para ofrecerles un trato digno, es imperdonable que quienes tienen alguna capacidad diferente encuentren todas las dificultades habidas y por haber para ejercer sus derechos políticos y sociales.
Si bien es cierto que en nuestra sociedad la práctica discriminatoria hacia personas con capacidades diferentes se lleva a cabo todos los días, también es cierto que existen grupos, organizaciones y asociaciones civiles, cerca de 800 para ser exactos según datos del CONAPRED, que buscan y luchan diariamente para que se entienda que las personas con capacidades diferentes simplemente tienen necesidades específicas y que merecen un trato equitativo e igualdad de oportunidades.
Es motivo de regocijo que México haya propuesto ante la ONU, La Convención Internacional Amplia e Integral para la Protección y Promoción de los Derechos y la Dignidad de las Personas con Discapacidad en Durban, Sudáfrica, en 2001.
Como siempre aún queda mucho por hacer, pero ahora si puedo aconsejar algo, entendamos que todos somos iguales por el hecho de estar vivos, que merecemos disfrutar nuestra vida aunque la luz del sol pueda ser apreciada en forma diferente, aunque un beso sea distinto o no pueda ser dado, aunque no sepamos lo que es color verde o no podamos hablar con los labios y usemos las manos.
Hablemos con nuestra familia, amigos y compañeros de escuela o trabajo de la importancia de no discriminar y poder vivir, para que al menos, empecemos a crear una nueva conciencia y cultura desde nuestros círculos más cercanos y también existe la posibilidad de unirse a la causa de las instituciones existentes que apoyan a personas con capacidades diferentes, y si no es posible alguna de las anteriores, confiar en nuestra capacidad de raciocinio y evitar siempre y ante cualquier circunstancia, discriminar a cualquier persona y por cualquier motivo. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Ciudad Azteca

