José Saramago
Algunos dicen que por fin se presenta la última novela de José Saramago, que ya no habrá más que esta y que el Premio Nóbel de Literatura en 1998 no escribirá otro texto.
El mismo portugués con más de ocho décadas de edad afirma que sería un milagro si hubiese un libro escrito por el tras este último lanzamiento… pero algo que estremece más al mundo de la literatura es el título apasionante de “El viaje del elefante”.
El libro publicado por Alfaguara y que a días de su lanzamiento ha vendido más de setenta mil ejemplares, es quizá uno de las novelas de Saramago más disfrutables, ya que nos transporta a un lugar en donde los elementos son un tanto anacrónicos para nuestro contexto actual, aunque en lo esencial es una narración esencialmente moderna.
La historia se ubica a mediados del siglo XVI en Portugal, en ese entonces regía Juan III, mismo que decidió obsequiar un elefante a su primo el Archiduque Maximiliano de Austria, mientras el estaba en Valladolid. Salomón era el nombre del paquidermo, y el volverse un obsequio le obligó a transportarse de Portugal a Castilla, de la península ibérica salir por el Mediterráneo hasta Italia, atravesar los Alpes hasta toparse con el Danubio y de allí llegar a la capital del Imperio Austriaco.
La narración no se basa simplemente en la historia de un elefante que recorre Europa, sino en una serie de sucesos extraordinarios a lo largo del recorrido, mismos que son resultado de la imagen de por sí misteriosa del paquidermo. Un animal como estos es impresionante al día de hoy, imaginémonos (o recordemos) la experiencia de estar de pie junto a uno de ellos, su piel, mirada y actitud los vuelven increíbles. Este sentimiento ha de haber sido no muy diferente en el siglo XVI, aunque su solo tamaño hubiera bastado para transformar todo el mundo alrededor, incluso el mismo viaje hacia Viena.
Independientemente del rango, si se es archiduque o campesino, la experiencia resultó transformadora, y es precisamente eso el tema de la novela, el cambio a partir de este ser de piel áspera y cómo va alterando la realidad de cada sujeto.
Lo imaginario, lo histórico, la fábula, todos esos elementos están mezclados para generar una magnífica novela, en la que Salomón –entre las grandes dificultades que experimenta- reflexiona con fina ironía la condición humana.
He de confesarles que cuando leí por primera vez la reseña del libro mi mexicanismo salió a flote y al escuchar en un solo párrafo “Maximiliano” y “Austria”, y aunque obviamente estamos en otra época y contexto, quizá muchos coincidan conmigo que hubiera sido divertido imaginar a Carlota llegando a Veracruz montada en un elefante (quizá pueda ser la continuación de una novela de Fernando del Paso y sus Noticias del Imperio).
Después de mi lapsus por la figuras monárquicas mexicanas, regreso a Portugal para recomendarles esta novela, quizá sea un buen obsequio de Reyes Magos, para eso del Camello, el Caballo y el Elefante… sólo que en este caso será un paquidermo vienés.
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