Es conocida la canción que dice “Guadalajara, Guadalajara; hueles a linda rosa temprana”… y sin duda tiene razón, ya que en esta, la segunda urbe en importancia de México se respira la primavera durante la mayoría del año.
Como toda gran metrópoli goza de todos los beneficios que, las almas cosmopolitas buscamos para divertirnos: centros comerciales, vida nocturna, arte, moda y sobre todo gente amena con la cual convivir; aunque, esta perla tapatía tiene además una gran fuerza turística en donde, a las que nos gusta pasear, nos podemos divertir contemplando la belleza de esta ciudad.
La zona urbana de Guadalajara está formada por cuatro municipios: Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan y Tonalá; en conjunto son la gran casa de más de cuatro millones de personas, la cual está a 1,545 metros de altura sobre el nivel del mar.
El espíritu de esta boyante ciudad se encuentra en su centro histórico y su plaza tapatía, la cual está llena de monumentos de diferentes estilos artísticos, para todos los gustos y sobre todo, de las muchas épocas que ha visto la urbe.
Comencemos por su catedral, ésta es el icono de Guadalajara con sus famosas torres en forma piramidal, aunque adquirieron el apodo de “Alcatraces al revés” por su color blanco con dorado.
La catedral marca el inicio del recorrido llamado “La Plaza Tapatía”, el cual está lleno de comercios, teatros, lugares en dónde comer y sobre todo de la fantástica personalidad de los tapatíos.
Junto a la catedral, encontramos el Palacio de Gobierno del Estado de Jalisco, un edificio sin duda fascinante por fuera debido a su estilo barroco, el cual siempre está lleno de palomas que vuelan alrededor del Kiosco central de la Plaza de Armas que está justo en frente, bellamente decorado por columnas con formas femeninas, también en la plaza cohabitan las estatuas que representan a las cuatro estaciones del año en bronce finamente trabajado.
Detrás de la catedral se encuentra la “Plaza de la Liberación”, su nombre agradece a que en ella se encuentra una imponente estatua de Miguel Hidalgo, sosteniendo unas cadenas rotas, representando la abolición de la Esclavitud, además de ser el hogar preferido de las Palmas de la Plaza. Este sitio recibe también el nombre de “Plaza de dos copas” debido a la forma de sus fuentes.
El Teatro Degollado es el siguiente punto en el recorrido, su nombre original era Teatro “Alarcón” más se usó el nombre de “Degollado” al morir el gobernador que lo había mandado a construir: Santos Degollado. Este importante recinto fue inaugurado en 1866 de forma provisional por la famosa cantante Doña Ángela Peralta, ya que durante el transcurso del siglo XIX se le hicieron muchas modificaciones, resultando en lo que es hoy, un edificio de estilo neoclásico con bellos frisos y esculturas de mármol y cantera.
La Plaza tapatía es a su vez un conjunto de muchas otras plazas más pequeñas, una de las más representativas es la Plaza Fundadores, detrás del Teatro Degollado, la cual da paso a la zona comercial, típica de las ciudades y pueblos mexicanas, en donde encontraremos negocios de telas, ropa y alimentos, hasta toparnos con otro emblema de la ciudad, la estatua de su escudo de armas.
El Escudo de la Ciudad de Guadalajara le fue entregado junto con sus estatus de Ciudad al pueblo tapatío en 1539 por el Rey de España y Alemania, Carlos V. El Emblema está formado por dos leones parados sobre sus dos patas traseras, lo cual simboliza el espíritu guerrero de la ciudad. Los leones están recargados sobre un pino de oro realzado en verde, simbolizando la prosperidad. El escudo está enmarcado por un yelmo y aspas de color azul y amarillo que simbolizan el triunfo y el coraje. Por último y sobre toda la composición se encuentra un estandarte con la “Cruz de Jerusalén” manifestando la importancia de la urbe ya que es un símbolo que sólo el rey podía otorgar.
Después de haber atravesado algunas escalinatas, llegamos a la parte más amplia de la Plaza, la cual es una parte elevada de ésta, ya que por debajo atraviesa el flujo de la Avenida Independencia de la ciudad. En el centro de la explanada está una fuente monumental formada por cinco piezas forjadas en bronce y labradas a mano, que representan “La inmolación de Quetzalcóatl”, ésta mide 25 metros de alto y las alegorías 6 metros cada una. Es obra del Jalisciense Víctor Manuel Contreras, el cual forjó una de las fuentes más altas del mundo.
Continuando nuestro camino, la plaza se bifurca en dos secciones, una de ellas nos lleva hacia el templo de San Juan de Dios y al Mercado Libertad, uno de los más famosos de la ciudad, el cual se caracteriza por ser el lugar ideal para encontrar artículos electrónicos de importación.
Si seguimos por el rumbo de la Plaza veremos la imponente figura del Centro Cultural Cabañas, el cual se ve reflejado en las fuentes que hacen un corredor espectacular, en donde los centros joyeros de la ciudad y otros comercios enmarcan el cuadro.
En la plaza que está frente al Centro Cultural Cabañas se encuentran unas muy divertidas bancas, en las cuales los turistas suelen tomarse fotos antes de entrar al espectacular museo, que alberga entre otras obras, el más grande mural de José Clemente Orozco y exposiciones temporales.
Con esto cerramos el recorrido por la Plaza Tapatía, no sin antes darnos una vuelta por otros puntos importantes de la Ciudad, como la famosa fuente de “La Minerva” lugar de las celebraciones cuando la selección mexicana de fútbol o “las chivas” obtienen un triunfo.
Con rostro indígena y figura ateniense, la Minerva es un símbolo de la sabiduría tapatía y protectora de la ciudad, tal y como dice la leyenda debajo de la estatua: «Justicia, sabiduría y fortaleza, custodian esta gran ciudad». Debajo de la representación Jalisciense de Atenea se encuentran los nombres de los más destacados intelectuales del Estado, al igual que en la Rotonda de los Hombre Ilustres, ubicada en el centro de la urbe.
Generales, gobernadores, obispos y artistas, los más ilustres jaliscienses se encuentran, ya sea a través de su nombre o de sus restos en la Rotonda.
Hombres como el Dr. Atl, Manuel López Cotilla, Valentín Gómez Farías y José Clemente Orozco encuentran su sitio de descanso eterno en medio de una gran ciudad que le ha dado grandes hombres a nuestro país, y, muy destacadamente futbolistas.
Guadalajara es la sede de tres equipos de la primera división del fútbol mexicano, el Atlas, los Tecos de la U.A.G. y las Chivas, este último el equipo más popular del país y base de la Selección Mexicana de Fútbol, cuya sede es el estadio Jalisco.
El estadio Jalisco es el tercero más grande de México, después del Estadio Azteca y el Olímpico Universitario, ambos en la Ciudad de México. Tiene una capacidad de cerca de 60,000 personas y fue fundado con propósito del Mundial de Fútbol de 1970. Este inmueble es propiedad de los “Clubes Unidos de Jalisco”, formado por las Chivas de Guadalajara, Atlas, el desparecido Club Oro y la Universidad de Guadalajara (U. de G.).
La U. de. G. es una de las universidades públicas con mayor importancia en el país, ya que su trabajo académico es de los más destacables, que desde 1792 imparte estudios en varias ramas del conocimiento. Empezando como una Universidad Pontificia (La segunda de México), mucho se tuvo que esperar para que ésta entrara en funciones ya que este tipo de centros de estudio debían contar con el aval de la Corona, y de la Mitra. Como buena institución de educación superior, muchos de los conflictos políticos de nuestra historia repercutieron en ella, hasta consolidarse en lo que hoy es, un centro de vanguardia educativa.
Después de estudiar, dan ganas de comprar y de divertirse, en Guadalajara y su zona urbana hay grandes centros comerciales en donde podemos adquirir las mejores prendas y artículos… ¡qué mejor forma de cerrar una semana!
El Centro Magno, Plaza Galerías y la Gran Plaza, son de los centros comerciales más impactantes de la Ciudad, en dónde podemos gastar nuestro dinero en forma muy cosmopolita, pero si lo nuestro es la artesanía, no debemos olvidar visitar Tonalá.
La palabra Tonalá significa “Lugar donde el sol sale”, y además del sol, surge la creatividad de los artesanos que llenan de colorido las calles y los mercaditos. Lo mejor que podemos encontrar allí es sin duda el vidrio, del cual podemos observar su elaboración en los candentes hornos que transforman los materiales en obras de arte.
Si lo que nos gusta son los animales, el zoológico de Guadalajara es uno de los más fascinantes del país, sobre todo por su Safari. Un pequeño tren nos llevará por todo el complejo, en donde además podemos convivir directamente con los animales, ya sea a través de la experiencia de vivir en una granja o bien en un emocionante Safari. Somos recibidos por música de la africana y edecanes que hablan suahili, pero la más calurosa bienvenida nos la dan las jirafas, las cuales podemos abrazar y cariñosamente alimentar, siendo la más tierna de ellas “Muchachito” la cual goza de los trozos de papaya.
Para cerrar la noche debemos presenciar su vida nocturna en sus bares y antros como “El Purgatorio”, “Punto G” o “los de Abajo” siendo estos unos de los muchos lugares de moda que hay en la Ciudad, o bien, recorrer las calles iluminadas, muchas de ellas llenas de buenos restaurantes y muchas estatuas que contemplar.
Sin duda, Guadalajara es una perla, una ciudad llena de color y de alegría, la cual, no podemos dejar de visitar como una de las joyas más preciosas de nuestra cultura mexicana y un excelente lugar para pasar unas vacaciones geniales. .:M:.

