el desarrollo de países, empresas y personas
y han logrado el reconocimiento social
por su brillante participación
Los mexicanos nos encantan las fiestas y una de las más importantes para nosotros es, sin duda, el día de las madres debido, sobretodo, a lo que ésta figura representa en nuestra sociedad y cultura.
Tal vez ya tenemos listo el regalo para mamá, pero seguramente nunca nos hemos preguntado por qué celebramos este día.
Hace más de treinta mil años, los hombres del paleolítico celebraban ya a la “Gran Madre” entre el final de la primavera y el principio del verano y, a través de ella, festejaban a todas las mujeres que se habían convertido en madres.
A medida que pasaban los siglos, diferentes culturas empezaron a darle nombres, rasgos particulares, mitificaciones, leyendas e historias. De tal forma, que la Madre Tierra, la Magna Mater o la Gran Madre aparece en diversos lugares del mundo bajo distintas advocaciones: en Egipto como Isis, en Babilonia como Ishtar, en Súmer como Inanna, en Fenicia como Astarté, en Escandinavia como Freya, en Australia como Kunapipi, y en China como Nu Kua.
En la antigua Grecia, se le rendían honores a Rhea, la madre de los dioses Júpiter, Neptuno y Plutón. Los romanos llamaban a esta celebración La Hilaria. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cybele y durante tres días se hacían ofrecimientos.
Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la madre de Jesús.
El origen del actual día de la madre se localiza en Inglaterra, desde el siglo XVII, el cuarto domingo de mayo se festejaba a las madres con una celebración llamada “Domingo de Servir a la Madre” o “Mothering Sunday”. Ese domingo los niños iban a misa y regresaban a sus casas con regalos para sus madres, y los siervos tenían el día libre para visitar a sus familias. Esta fiesta se celebraba colectivamente en bosques y praderas, y se caracterizaba por la elaboración de un postre conocido como Pastel de las madres.
La celebración inglesa fue trasladada y apropiada por varios países europeos, como una manifestación de su fe y sus principios cristianos. Tal fiesta derivó en la celebración de la Madre Iglesia, en la que se evocaba más la fuerza espiritual y la poderosa presencia de la Iglesia cristiana, que de las madres.
Aunque algunos colonos ingleses en América acogieron esta tradición, en Estados Unidos, la celebración tiene sus orígenes en 1872, cuando la escritora Julia Ward Howe sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en Boston y Massachussets en celebración del Día de la Madre.
Tras varias fiestas bostonianas organizadas por Ward Howe, ese pacifista Día de la Madre cayó en el olvido.
Fue hasta la primavera de 1905, que se instauró con nueva fuerza el Día de la Madre en Estados Unidos, por iniciativa de una joven, Anna Jarvis, hija de Anna Reeves Jarvis, una activista comunitaria. Cuando Anna perdió a su madre, se dio cuenta de que usualmente no se demuestra el amor a las madres mientras viven y por ello comenzó a enviar cartas a políticos, religiosos, maestros, abogados y otras personas influyentes para que se celebrara el Día de la Madre el segundo domingo de mayo (aniversario de la muerte de su madre). La petición tuvo muchas respuestas, y en 1910 la fecha ya era celebrada en casi todo el país, viendo la gran aceptación a su iniciativa, logró que el Congreso de los Estados Unidos presentara un proyecto de ley en favor de la celebración de este día en todos los estados del país.
Las flores favoritas de la señora Jarvis eran los claveles. Desde entonces los claveles rojos se convirtieron en el símbolo de las madres con vida, y los claveles blancos en el símbolo de las madres que ya murieron.
Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional, lo cual fue apoyado por el Presidente Woodrow Wilson. Más tarde otros países se sumaron a esta iniciativa, pero no en todos los países se celebra el mismo día.
En casi toda Europa es el primer domingo de mayo. En Nicaragua, por ejemplo, se escogió el 30 de mayo, por ser el cumpleaños de Casimira Sacasa, madre de la esposa de Anastasio Somoza, presidente de este país en la década de los 40’s.
En México el día de las madres se celebró por primera vez en 1922, gracias a la iniciativa del periodista Rafael Alducín del periódico “Excélsior”, quien lo propuso el 13 de abril de 1922.
Sin embargo, la festividad impulsada por Anna Jarvis comenzó a mercantilizarse, de tal manera que se desvirtuaba el origen de la celebración. Esto motivó a que Ana presentara una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de festividades oficiales.
No siempre regalar flores fue una costumbre común para celebrar a las madres en su día. Los hombres antiguos lo hacían con bacanales y sacrificios de animales. El culto a Deméter estaba relacionado con el paso de las estaciones del año, la procreación y la regeneración vital. Se veneraba especialmente a Deméter en un rito anual reservado a las mujeres: la thesmophoria. Durante tres días, en octubre y noviembre, caían muchas de las reglas que normalmente mantenían a las griegas bajo control.
En las culturas prehispánicas también se celebraba a las madres y en especial a la Madre Tierra. El más representativo de estos cultos lo llevaban a cabo los aztecas, durante mediados de la primavera, en el cerro del Tepeyac, con el fin de honrar a la madre de los dioses, Tonatzin, que en realidad quiere decir «nuestra madre».
Más allá de la continuidad de la veneración de Tonatzin en la imagen de la Virgen de Guadalupe tras la conquista española, los festejos de la madre entre los aztecas eran de carácter sacro. Peregrinar desde distintos puntos del antiguo México para ver a Tonatzin se transformaba en un acto de comunión cósmica y en una ceremonia de reconocimiento a su propia madre. En las fiestas se le invocaba como madre de las divinidades, de los rostros y los corazones humanos.
Actualmente en México es tradicional que en la madrugada del 10 de mayo se les lleve una serenata, se les regala algún obsequio, en las escuelas se organizan festivales y los niños sobretodo de pre-primaria y primaria regalan manualidades que hacen en la escuela, también se hacen reuniones familiares o se les lleva a comer a algún restaurante.
Como podemos ver, esta celebración tiene una muy larga historia, y aunque el fin sigue siendo el mismo -celebrar y honrar a quienes nos dan la vida- la manera de hacerlo es lo que ha cambiado. Hoy, en vez de los ritos, regalamos algo. Es verdad que es más importante demostrarles todo lo que significan para nosotros con hechos y no con cosas materiales, pero recibir algún regalo en esta fecha es especial para muchas de ellas. .:M:.
*Escrito originalmente para e.Metro, estación Canal del Norte

